“Los líderes son alérgicos a contar historias. Creen que su labor es compartir datos y que no hay tiempo para más. No debería ser una u otra, sino las dos. Contar una historia es algo muy poderoso”.
Interesantes conceptos de Karen Eber en su charla de TED, “Cómo tu cerebro responde a una historia” (vela en nuestros sitios).
Según la exdirectiva de General Electric, contar una historia mejora la capacidad de retención de la audiencia, genera empatía y aumenta la confianza con el que presenta.
“El cerebro genera más oxitocina, la hormona que te hace sentir bien, y esto genera empatía con el que habla”, explica la hoy consultora.
Ah, pero la reacción al cerebro de una presentación atiborrada de datos es en cambio muuuy distinta.
“Los datos no cambian nuestro comportamiento, las emociones sí. Neurocientíficos han determinado que la toma de decisiones inicia en la amígdala, el centro emocional del cerebro”, señala.
Por eso es importante combinar datos con historias. ¿Cómo contar una buena historia? Según Eber, una gran historia responderá tres preguntas: ¿Por qué me debe de importar? ¿Cuál es el conflicto? Y ¿qué me llevo yo?
Ah, y una gran historia tendría también tres atributos: crea y libera tensión (sorprendiendo), construye sobre una idea y cambia tu perspectiva y, finalmente, le genera valor a la audiencia.
Pasemos a otra perspectiva de un lugar donde se cuentan grandes historias: precisamente las charlas de TED, que por cierto han sido vistas más de 2 mil millones de veces.
¿Cuál es el secreto de TED? Veamos lo que dice el consultor Carmine Gallo, autor del libro, Hable como TED. Asegura que las presentaciones más persuasivas cumplen tres leyes:
a) Despiertan emociones. Tocan el corazón.
b) Son novedosas. Enseñan algo nuevo.
c) Son memorables. Presentan el contenido de una forma que no se olvida, que permanece en el tiempo.
TED cumple esto cabalmente, sus charlas son adictivas. Pues Gallo analizó las 500 mejores charlas de TED, platicó con los autores más vistos para escribir su libro y derivó nueve lecciones (tomadas de Forbes, Slideshare y Financial Times) que tú puedes aplicar:
1. Libera al maestro que traes dentro. La pasión es clave. No se puede inspirar a nadie si uno no está inspirado.
2. Cuenta tres historias. Que lleguen al corazón de la gente. Las historias despiertan al cerebro y nos conectan.
3. Practica incesantemente. Hasta que presentar sea como platicar con un amigo.
4. Enseña algo nuevo. Un elemento distinto e inesperado. Provoca, despierta, reta.
5. Ten momentos que dejen “con la boca abierta”. Si generas respuestas emocionales fuertes (felicidad, shock, temor o sorpresa), tu presentación no se olvidará.
6. Sé simpático sin contar chistes. El humor es un elemento poderoso y no tienes que ser un cómico para usarlo.
7. Utiliza la regla de los 18 minutos. La duración ideal para comunicar. Más tiempo hace que la mente olvide.
8. Fotos en lugar de texto. El Power Point no es el enemigo, los bullets sí. El cerebro solo retiene 10% de la información verbal, pero 65% de la visual.
9. No te salgas de tu carril. Sé auténtico y abierto. No vendas lo que no tienes.
Para no quedarnos solo con la perspectiva de Gallo, veamos tips de las mejores charlas de TED según Jeff Haden, de la revista Inc:
* Crea dos planes de contingencia por si algo sale mal.
* Ten una rutina que dé tranquilidad.
* Comparte una historia genuinamente emocional.
* Haz pausas de 10 segundos. Despertarás a tu audiencia.
* Comparte algo que nadie conoce.
* Nunca uses excusas al presentar.
* Prepárate antes, nunca en el escenario.
* Si te preguntan, responde. No esperes hasta el final.
* No sobrecargues la presentación.
* Enfócate en ganar la atención.
* Que la audiencia siempre “se lleve algo a casa”.
* Repite varias veces los puntos importantes. De forma natural.
* Nunca sobrepases el tiempo. Si te dan 30 minutos, toma 25.
Buenísimos consejos. Ahora que regresamos de vacaciones con pilas recargadas (ojalá te hayan tocado), seguro te servirán para contar mejores historias. Ah, y para que los datos que deben dictar cualquier acción transformadora no entren por un oído y salgan por el otro.
Suerte en la faena.
En pocas palabras…
“Toma tu historia y hazla perfecta”.
Karen Eber, consultora.
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