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Por
Silvia Valdez
Publicado el domingo, 20 de julio del 2008 a las 14:00
Monclova, Coah.- A sus 21 años de edad, Perla ya es madre de tres hijos; para subsistir, ella al igual que miles de mujeres monclovenses, tienen que buscar un empleo y contribuir así a la economía de su hogar.
Perla Yaneth Díaz Vázquez encontró la oportunidad de trabajar, estar cerca de sus hijos y ganar dinero en un solo lugar: Una empresa social del Gobierno del Estado.
Para Perla el trabajar no es ninguna novedad, pues al quedar huérfana de padre tuvo que iniciar muy chica en la actividad laboral para poder apoyar a su madre, así es que lleva cuando menos nueve años trabajando en diferentes lugares.
Al casarse se le complicó la situación a Perla Yaneth, pues se dio cuenta que con el dinero de su esposo no era suficiente para cubrir los gastos de su hogar y mucho menos cuando llegó su primer hijo, al que luego le siguieron dos más.
“Siempre he tenido carencias, pero gracias a Dios las podemos ir cubriendo con el salario de ambos, porque en la actualidad necesita trabajar la mujer, al menos en los hogares donde el esposo no tiene un buen salario”, declaró.
Entrevistada en el momento en que inició su primer día de trabajo en la empresa social de costura, Perla afirmó que esta oportunidad le permite además de ganar dinero el estar cerca de sus hijos, ya que quienes conforman la empresa social son las mismas vecinas.
Declaró que la vida no ha sido fácil para ella, pero tampoco se queja, pues es de la idea de que para salir adelante tiene que esforzarse y trabajar siempre con valores para darle buen ejemplo a sus hijos.
“Sí es difícil trabajar y atender el hogar, pero cuando se hace con amor todo es más fácil y sobre todo cuando vez que tu esfuerzo está siendo compensado, pues tienes dinero al menos para ir cubriendo las necesidades”, expresó.
La joven madre comentó que las amas de casa son unas excelentes administradoras, pues con el dinero que reciben cuando ellas trabajan, más el que les da el marido, hacen milagros al tener que comprar alimento, ropa, zapatos y pagar los servicios públicos.
“Siento”, agregó, “que tenemos una habilidad muy grande, pues nos organizamos de tal manera que para todo tenemos o al menos para lo más importante, porque en ocasiones no podemos darnos el lujo de ir a divertirnos”.
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