Algo habremos de hacer muy mal en nuestra lógica de vida, en las formas como socializamos, que mantenemos a esta ciudad capital como el epicentro de la tercera oleada de coronavirus en Coahuila.
Lo que refieren los registros de contagios y muertes, nos advierten que hoy somos “los consentidos” de la cepa Delta; que entre nosotros se propaga con mucha mayor facilidad que en el resto del estado, y, por supuesto, aquí cobra más vidas.
Vamos a encapsular un momento de esta etapa de la pandemia, tan solo tres días, del viernes al domingo pasados, y los datos oficiales dan cuenta, con toda claridad, lo que sucede en Saltillo.
En estos tres días se registraron –oficialmente en Coahuila– 911 nuevos contagios, 303 en promedio diario. En estos tres días, el Sars-CoV-2 mató a 21 coahuilenses, siete aproximadamente al día.
Estas cifras son de suyo preocupantes, pero lo verdaderamente dramático es lo que sucede en Saltillo. En esos mismos tres días, los casos reportados en esta capital fueron 464, esto es un estimado de 154 diarios, poco más de la mitad de los registrados en toda la entidad, y en cuanto a decesos, en esos tres días el virus mató en promedio diario a cuatro saltillenses. Sí, de los 21 decesos en todo Coahuila, 12 en esta ciudad.
De plano, algo muy mal, pero muy mal debemos estar haciendo como para que el Covid-19 se ensañe en esta capital. Y lo más terrible de todo es que no terminamos de entender que son nuestras conductas, nuestras formas de socializar, de convivir, vaya, nuestra lógica de vida, la que está alimentando al virus, de tal manera que, hoy por hoy, Saltillo es el epicentro de la pandemia en Coahuila y esto no es para preocuparnos, es para ocuparnos como sociedad, como ciudadanos responsables, que entienden que a esto aún le falta y que debemos mantener rigurosamente los protocolos sanitarios… y eso haría toda la diferencia.
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