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Grupo Zócalo
Publicado el domingo, 5 de septiembre del 2021 a las 18:14
Ciudad de México.- Pedro Infante fue una de las más grandes estrellas de la Época de oro del cine mexicano y esto le dejó una gigantesca fortuna para poder darse todos los lujos que tuviera en mente, uno de estos fue una residencia en la carretera México-Toluca, que convirtió en una imponente mansión.
Era el año de 1952 cuando Infante adquirió dicho espacio, al cual añadió todo tipo de lujos para diseñarlo a su modo. Desde alberca, gimnasio, boliche, cine personal hasta una capilla católica, el lugar fue todo un lujo que no cualquiera pudiera darse.
Esta preciosa mansión ubicada en Cuajimalpa, la cual se volvió muy famosa por ser el hogar del gran ícono del cine mexicano, se colocaba como uno de los lugares más destacados de México y él pasó a ser uno de los vecinos más queridos de los habitantes de la región.
Como tradición, cada día 06 de enero, el Día de los Reyes Magos, Pedro Infante ofrecía regalos con sus propias manos a una gran cantidad de gente a las afueras de su domicilio. Asimismo, trabajaba con ellos en las minas de arena, que fueron, en aquella época, una actividad común en Cuajimalpa.

Para ayudar a los habitantes de la región, trabajaba a la par con los mineros cargando pesados bultos de arena y a la hora de la comida compartía con ellos sus alimentos. En algunas ocasiones, contribuía con varios kilos de carnitas y hasta barbacoa, pero el sólo comía de los alimentos que los trabajadores llevaban.
Desafortunadamente, para el año de 1996, varias décadas después de su triste fallecimiento, fue demolida para poder edificar condominios horizontales, dejando en el olvido una gran historia y tradiciones, dejando en el recuerdo lo que ahí sucedía mientras él vivía.
Información por El Debate.
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