La 4T avanza bajo dos premisas fundamentales: “por el bien de todos, primero los pobres”, y el pretendido combate frontal a la corrupción. Y nadie podrá cuestionar la pureza y legitimidad de ambas premisas, no solo necesarias, sino urgentes.
Tampoco nadie podrá defender lo hecho por anteriores administraciones en términos de transparencia, eficiencia e incluso justicia social. Es más, durante el sexenio pasado, el del nuevo PRI, la corrupción y el descaro alcanzaron niveles obscenos.
El problema son los modos, que en este caso revelan el fondo: para la 4T una suerte de axioma es que solo los incondicionales del movimiento son personas honestas y capaces. El resto son conservadores, corruptos, racistas y media docena más de adjetivos calificativos.
En el tema “primero los pobres”, se optó por incrementar, como nunca antes, el asistencialismo, esos apoyos que se entregan a diestra y siniestra a los sectores más desprotegidos. Son subsidios a la sobrevivencia, que realmente no cambian ni un ápice las condiciones que alimentan la pobreza y marginación.
Y respecto al combate a la corrupción, en lugar de aplicar a fondo a la Unidad de Inteligencia Financiera y a la misma Fiscalía General de la República, se optó por la descalificación cotidiana a todo lo que no demuestre incondicionalidad a la 4T y a ahorcar las finanzas de estados y municipios, bajo la presunción de que son corruptos y que entre más dinero se destine, pues más dinero se robarán.
El detalle es que en el lance se comprometen obras y servicios. El modo, que es fondo, no es otro que en lugar de podar, se optó por talar el árbol; en lugar de supervisar la correcta aplicación de los recursos, se optó por disminuir participaciones, programas, apoyos y un largo etcétera.
Si se sospecha corrupción, pues a poner candados, supervisar y proceder penalmente contra quien desvíe recursos… el riesgo de no hacerlo y preferir ahorcar finanzas estatales y municipales; el riesgo de tanto apretar, de cortar árboles, es que se podría dejar al país sin bosque y eso, aparentemente, nadie lo ve en la 4T.
Finalmente, y a manera de post data, ¿le gustaría saber cuánto ha apretado hasta el momento la 4T a Coahuila? Pues 6 mil millones de pesos.
Más sobre esta sección Más en Coahuila