Hablemos de corrupción, de ese cáncer que ha minado al país desde que se tiene registro, y hasta donde la memoria nos alcanza, y cómo lo que ve hoy el mundo y lo que ve AMLO son cosas muy distintas.
Según la organización Proyecto de Justicia Mundial, con sede en Estados Unidos, y después de analizar tres factores: sobornos, influencias indebidas por intereses públicos o privados, y la apropiación indebida de fondos públicos u otros recursos, concluye que México es uno los cinco países más corruptos del mundo.
El problema, el gran problema es que AMLO asegura que ya no hay corrupción y por supuesto rechaza el informe, y cuestiona las fuentes utilizadas para elaborar las estadísticas, ya que, de acuerdo con sus datos, sí existen avances sustanciales en el combate a esas prácticas ilegales.
Será cuestión de percepción, pero para determinar cuál de estas dos visiones antagónicas sería la más realista, es el propio Presidente quien da la receta, y cito: “Hay que ver qué opinión tiene la gente”.
Y pues sí. Va entonces una pregunta: ¿usted considera, cree que ya no hay corrupción -o para matizar-, que esta ha disminuido en México?
Después de valorar el entorno, de analizar el comportamiento de la clase gobernante, de contrastar, desde su propia experiencia, lo que se dice y lo que sucede; de revisar el actuar de los políticos y grandes empresarios, vaya, hasta el comportamiento de jueces y policías y todo aquel burócrata al que tenga que enfrentar en ventanilla, pues su respuesta respecto a cuál de estas dos visiones antagónicas sería la más realista, será lo correcto.
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