Cd. De México

Publicado el jueves, 28 de octubre del 2021 a las 09:03
Ciudad de México.- Para lograr un lugar en el área de ortopedia del Hospital Regional del Instituto de Seguridad Social del Estado de México y Municipios (ISSEMyM) en Tlalnepantla, los residentes médicos no sólo deben soportar jornadas laborales extenuantes, sino también asfixias, golpes, burlas y humillaciones.
Los residentes de ortopedia que ventilaron el abuso ingresaron en marzo de 2020 a ese hospital que fue habilitado como centro Covid-19.
Imágenes dan cuenta de las agresiones que sufren los jóvenes para “encajar” en el grupo y evitar ser víctimas de bullying por parte de sus propios compañeros.
Una de las novatadas aplicadas en este hospital es conocida como “El Chocorrol”, que consiste en soportar patadas y golpes mientras el residente está tirado en el piso y envuelto en una cobija o una colcha.
Los golpes son propiciados a los residentes de nivel R1 y R2, los nuevos o los principiantes por los de más alto grado (R3,R4 y R5), quienes forman una rueda o ruleta alrededor de la víctima para lastimarla.
“ ¡Es un chocorrol! ¿De qué sabor? Ya la aplastaste. Está magullado. ¿Quién es? Creo que ya no respira”, grita uno de los médicos que golpea a un residente mujer.
En un video se observa cómo la joven es aventada y envuelta en una colchoneta para ser atacada por al menos cuatro de sus compañeros.
Los gritos de la residente se intensifican cuando uno de sus compañeros usa una sudadera para formar una especie de cuerda, sujetarle cuello y jalarlo.
“ Ya le dejaron los ojos como mapache. Está llorando”, dicen los médicos entre risas cuando dejan ir a la joven.
Los residentes, en denuncias anónimas, aseguran que de no cooperar en estos actos su estancia en este hospital es complicada, pues los médicos de mayor rango los encasillan como mandaderos, se niegan a enseñarles o les ocultan cosas.
“ Los residentes de mayor jerarquía lo ponen como un juego”, expuso en entrevista uno de los jóvenes que recibió agresiones.
Otra de las novatadas, explicaron las víctimas, consiste en amarrar con vendas a los residentes a camas, sillas o escritorios para que posteriormente, con la ayuda de unas tijeras, logren cortarlas y así liberarse.

Los que son sometidos a esto pueden tardar varios minutos amarrados. Algunos residentes, dijeron, no pueden liberarse por lo que esperan a que alguien más se compadezca y lo haga por ellos.
“ Entre todos te amarraban, te amarraban con las vendas por el tipo de residencia que tenemos. Te amarraban a una cama y te amarraban a un escritorio y era como para ver si te podías desamarrar y te aventaban las tijeras y ‘¡ora, desamárrate!’ y como podías tenías que desamarrar”, señaló otro de los jóvenes.
También, indicaron, constantemente eran ahorcados mientras estaban en esa posición o las mujeres eran acosadas sexualmente por los hombres.
“ No me vayas a apretar mucho cabrón, no mames”, solicita un residente al que están amarrando a una silla, de acuerdo con uno de los videos.
“ ¿Qué güey? ¿A poco crees que son caricias”, le responde un compañero antes de golpearlo en el pecho con la mano mojada.

Quejas silenciadas
Hartos de esta situación, un grupo de residentes no sólo solicitó ayuda a sus superiores o encargados en el hospital, sino también lo externó a funcionarios del ISSEMyM, a la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEM) -al pertenecer algunos a esta institución- a la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) y la Secretaría de Salud (Ssa), sin embargo, acusaron, no hubo sanciones.
Al presentar las denuncias, reprocharon que al menos dos residentes fueron dados de baja por quejarse.
“ Durante todo el año se nos juzgó de ser residentes de chocolate y de no ser residentes de Ortopedia y que íbamos a ser la peor generación y que éramos la peor generación de Ortopedia que pudiera existir”, indicaron los jóvenes en la denuncia presentada ante Ricardo O. Morales Carmona, titular de la Dirección General de Calidad y Educación en Salud (DGCES) de la Ssa.
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