Internacional

Publicado el viernes, 3 de diciembre del 2021 a las 09:05
Alemania.- Angela Merkel se ha despedido esta noche del cargo de canciller, que tras 16 años se escuchaba ya en ella como un segundo apellido, llamando a luchar contra el odio, la violencia y la desinformación. “La democracia también vive de que allí donde el odio y la violencia se utilizan como medios legítimos para los propios intereses, nuestra tolerancia como demócratas encuentre su límite”, dijo, y recordó que la confianza es uno de los bienes democráticos más valiosos.
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Los 16 años como canciller fueron agitados y, a menudo, muy desafiantes. Me desafiaron política y personalmente, y al mismo tiempo siempre cumplieron”, confesó. “Los dos últimos años de la pandemia en particular han demostrado como una lupa lo importante que es la confianza en la política, la ciencia y el discurso social, pero también lo frágil que puede ser”.
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Nuestra democracia se nutre de la capacidad de examinarse críticamente y corregirse a uno mismo. Vive de la solidaridad y la confianza, además también de la confianza en los hechos y del hecho de que allí donde se niega el conocimiento científico, se difunden las teorías de la conspiración y la agitación”, añadió, animando después “a que siempre veáis el mundo a través de los ojos del otro, a percibir las perspectivas a veces incómodas y contradictorias de la otra persona, a trabajar hacia un equilibrio de intereses y a preservar una cultura de debate político por la que muchas otras naciones nos envidian”.
El Ejército alemán rindió por última vez honores a la canciller en una gélida noche y ante solo 200 invitados, un acto minimizado por expreso deseo de la homenajeada y que, a falta de espacio en el patio de la Cancillería, tuvo lugar en el Ministerio de Defensa, que además de contar con un patio más espacioso le proporcionaba la oportunidad de despedirse en propio campo, junto a la todavía ministra de Defensa en funciones Annegret Kramp Karrenbauer, su favorita y a la que designó para una sucesión finalmente fallida.
Escuchó con actitud hierática las tres piezas musicales elegidas por ella misma: el himno cristiano ‘Großer Gott, wir loben Dich’ (Santo Dios, alabamos tu nombre), del siglo XVIII; la canción irónico-nostálgica ‘Debería llover rosas sobre mí’ de Hildegard Knef, entre cuyos acordes luchó Merkel visiblemente con las lágrimas; y ‘Olvidaste la película de color’, grabada por primera vez en 1974 por la cantante punk alemana Nina Hagen y que ha dado lugar a numerosas lecturas políticas. Y se despidió deseando al pueblo alemán “alegría de corazón”.
Durante el mayor acto de reconocimiento de las Fuerzas Armadas alemanas, Merkel se emocionó por momentos y permaneció con la vista baja, casi en gesto de humildad, a pesar de que los datos construyen un balance que invita al orgullo y la mirada alta. La esperanza de vida de los alemanes, por ejemplo, ha aumentado en dos años desde que Angela Merkel asumiera el gobierno en 2005.
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