Es de mañana y luego de poner algo de orden en casa y comenzar algunas labores naturales de un fin de semana, me dispongo a desayunar. Ya mi cuerpo está en calor debido a la bebida cítrica y caliente que bebo. Es entonces que recuerdo las palabras de Santa Hildegard von Bingen sobre el desayuno: “Coma primero comida caliente para calentar el estómago…” de su libro Causae et Curae. Con Santa Hildegarda también podemos coincidir como ella hizo con el padre de la medicina, Hipócrates: “Que tu alimento sea tu medicina y que tu medicina sea tu alimento”.
Y aunque no viene al caso, consideremos a Galeno, quien muchos siglos después, entre los años 129 y 201, realizó notables avances en el mundo de la medicina y la cirugía, a tal grado que durante la Edad Media sus escritos fueron imprescindibles para la comprensión del cuerpo humano y sus enfermedades.
Pero regresando a Hildegarda, me dispongo a desayunar algo de cereales como ella lo sugiere, no sin dejar que su música se despliegue como incienso por toda mi casa.
Hildegard von Bingen nace en el año 1098, una época convulsa a nivel político y social, recordemos que las cruzadas, esas guerras sanguinarias que durarían cerca de dos siglos, apenas tienen dos años de haber comenzado. Hildegard nace el 16 de septiembre de 1098 y es hacia finales de ese año que se da lugar la Matanza de Maarat, en Maarat an-Numan, Siria, en donde el horror, la realidad y la fantasía se mezcla durante una de las más sangrientas opresiones dadas por la Primera Cruzada.
Alberto de Aquisgrán denunciaría años después actos atroces entre los que figuran el canibalismo. Pero el tiempo en aquellos siglos transcurre diferente y las noticias también. Hildegard viviría ejerciendo su vocación durante muchos años. Su enciclopedismo y capacidades intelectuales le permitirán ahondar en temas tan diversos como la medicina, la astronomía, la herbolaria, la teología y por supuesto, la música.
Es la autora más antigua de quien tenemos noticias claras, y música, que sabemos fue compuesta por ella. Su Ordo Virtutum es una prueba de ello. Compuesta en el año 1151, el Ordo Virtutum es un drama litúrgico, que como podemos prever, está lleno de alegorías.
Mucho tiempo después, durante el Siglo de Oro español, el Auto Sacramental será una forma literaria, poética y religiosa muy valorada, ejemplo de ello el Narciso de otra gran mujer, Sor Juana Inés de la Cruz, en el que el Padre observa al Hijo.
El Ordo Virtutum, por otro lado, es una alegoría sobre la purificación del alma humana mientras luchan las virtudes y el diablo, quien está despojado de la música, tan importante reflejo de la pureza. La música de Hildegarda brota como fuente de agua dulce donde sacio mi sed.
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