Piedras Negras Cinco Manantiales
Por
Paúl Garza
Publicado el martes, 28 de diciembre del 2021 a las 04:07
Zaragoza, Coah.- El año 2021 cierra de manera significativa en la historia del Municipio de Zaragoza: La centenaria estación de ferrocarriles nacionales fue rescatada para su preservación como futuro museo, archivo y sala de conferencias por parte del Consejo del Patrimonio Cultural de Zaragoza.
Alberto Galindo, historiador y cronista de la ciudad, destacó la aportación tan relevante que prestó dicha estación ferroviaria de sus orígenes para reconstruir una nación destrozada por los enfrentamientos bélicos de la revolución mexicana.
El país prácticamente se encontraba desmantelado, las haciendas destruidas y la única fuente de granos y animales lo constituían las granjas de San Fernando del francés Guillermo Pourcel y del poblado de San Carlos que se esforzaban para dar abasto alimenticio al sur del país convertido en un desolador panorama de hambre y muerte.
En ese entonces para el gobierno federal, estatal y hacendados era una prioridad mantener en buen estado dicha estación cuya construcción estuvo cargo de la familia Mendoza de San Miguel de Allende, Guanajuato, la cual quedó tan bien cimentada que el edificio sigue intacto.
Las paredes son de piedra, el techo y segundo piso es de madera y su conservación es digna de una fortaleza que increíblemente no ha padecido desgaste alguno por las erosiones propias del inclemente tiempo.
El edificio fue inaugurado para su servicio en el mes de diciembre de 2019, luego de un año y medio de su construcción y hasta el año de 1995 dejó de funcionar.
A partir de ese año se empezó, a iniciativa del cronista Alberto Galindo y amigos, a trabajar en la remodelación y remozamiento del inmueble, el cual ya acusaba cierto abandono.
“ Por años se tramitó el rescate del edificio para que no cayera en el abandono”, dijo Alberto Galindo.
Una vez constituido el Consejo para el Rescate del Patrimonio Cultural de Zaragoza en 2019, con su formal acta constitutiva, se subraya entre sus artículos el rescate de inmuebles históricos abandonados y el objetivo de la estación de ferrocarriles como la punta de lanza de otros más en la mira con valor histórico.
La pretensión es convertir dicho inmueble en el archivo de crónica y memoria de Zaragoza.
El historiador Alberto Galindo, quien junto con un grupo de personas más integra dicho consejo, aclara que hubo años de espera en esta misión, porque uno de los requisitos para el rescate de este patrimonio era validar la existencia de 100 años de su fundación.
“ Fue un tiempo de mucha paciencia, pero ya tenemos nuestro propio patrimonio y Centro Histórico aquí en Zaragoza, aunque varios edificios estén dispersos”.
Lo que sigue ahora es sumar a más personas con real interés noble y unirse para cuidarlo y evitar que el inmueble sea vandalizado y darle el uso para beneficio de las siguientes generaciones.
La habilitación de este lugar contribuirá a almacenar el acervo histórico del municipio, integrar mucha de la documentación que testimonia los orígenes de la población para su posterior consulta, un museo y un salón para pláticas y conferencias a los estudiantes sobre la historia de Zaragoza, son entre otros fines parte del proyecto anhelado.
El entorno del edificio puede transformarse en un parque recreativo para las familias dada su colindancia con el paso del río.
Una propuesta en ciernes es agregar el otrora paso de las vías ferroviarias como ruta de una cabalgata hasta el ejido San Fernando, pasando por la estación de borrados hasta llegar a las márgenes del río San Antonio.
“ Zaragoza tiene una riqueza cultural e histórica tremenda, y hay mucho por conocer”.
Alberto Galindo manifestó que en la conmemoración de los 100 años de la estación invitó a cronistas e historiadores del estado de Coahuila, quienes compartieron en reunión el impacto en la vida de los mexicanos del ferrocarril y el servicio que prestó como transporte de pasajeros y de carga antes y después de la Revolución.
Y en realidad esta estación aquí en Zaragoza se mantuvo conservada y lejos de las batallas de la Revolución Mexicana, contrario a lo que ocurrió en la estación hermana del municipio de Allende, ante arribo de las diferentes tropas villistas que tenían como destino la entonces ciudad fronteriza Porfirio Díaz para derrocar a los huertistas usurpadores tras el asesinato de presidente Francisco I. Madero.
De la estación del ferrocarril de Zaragoza partían los vagones cargados de toneladas de trigo, maíz, algodón, cañas, maderas y mulas, porque la hacienda San Miguel era el criadero de animales de carga al sur del país.
Sin embargo, la modernización de nuevas carreteras, autopistas y libramientos dio pie a la circulación de los tráileres a lo largo y ancho de la República Mexicana, porque supuestamente era más económico y rápido el transporte de mercancías que hacerlo por el tren.
Finalmente las máquinas locomotoras dejaron de funcionar a partir de los 90’s y ahora con lo caro de los combustibles, resulta que la materia prima y principales abastos llegan encarecidos a los centros comerciales; una situación incosteable y contradictoria porque el tren aunque era lento, la mercancía era más barata.
Incluso mucha gente dejó de producir sus parcelas y huertas de vegetales como el frijol, cebolla, ajos, chiles, tomates, entre otros productos porque lo adquirían de las tiendas y comercios que encontraron su mejor auge a partir de la década de los 40’s.
Pero todo tiene su precio y ahora mucha gente añora el tren como medio de transporte barato.
Mientras tanto, el Consejo para el Rescate del Patrimonio Histórico ya dio su primer paso y, entre sus propuestas está la invitación a empresas, instituciones y organismos para unirse al proyecto de darle su lugar a la estación ferroviaria de Zaragoza y recobre su gloria original.
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