La “ingeniería política (industrial) es el diseño planificado y gerencia de instituciones políticas en los gobiernos para alcanzar desarrollo económico y social en un estado democrático logrando productividad y equidad social con desarrollo humano”. En mi opinión esta definición puede ampliarse, ya que lo que yo infiero como ingeniería política es dejar una huella palpable y duradera de lo que se logró en el tiempo de gestión de un político o funcionario público. La ingeniería política no debe ser solo una herramienta de planificación para ganar elecciones o mantener al pueblo entretenido y en paz; no, debe construir desde los cimientos una estructura sólida para desde ahí edificar una forma y esencia de gobernar consecutivamente de una manera eficiente, honrada, transparente, justa, incluyente y equitativa para todos los ciudadanos que conforman la sociedad; partidarios y oposición; pobres y ricos; conservadores y liberales; amigos o enemigos, o como se les clasifica ahora desde el Gobierno federal, adversarios. Eso es la Democracia. Etimológicamente, esta palabra proviene del griego “demos”, que significa pueblo, y “kratos”, que significa gobierno, y el pueblo somos todos los que somos gobernados. Gobernando bien y para todos se convence hasta al más acérrimo detractor con la fuerza de los hechos que se construyen y permanecen para la posteridad. Hace más de 2 mil 300 años, específicamente en el año 312 antes de Cristo, la Vía Appia fue construida por el censor romano Apio Claudio, esta carretera de 543 Kilómetros de longitud y ocho metros de ancho, fue considerada la primera autopista de la historia, unía Roma con el puerto comercial de Brindisi, en un extremo del tacón de la bota geográfica de Italia. La vía Appia fue el paradigma de todos los caminos romanos subsecuentes y se convirtió en el símbolo de la República. Las amplias medidas posibilitaban la circulación simultánea de carruajes en ambos sentidos y también favorecieron el comercio y la expansión económica. En la cumbre del Imperio Romano, la red de carreteras cubría 290 mil kilómetros, desde Escocia hasta Persia. Asimismo, en ese mismo año, Apio Claudio también construyó el Aqua Appia, que fue el primer acueducto de Roma. Los acueductos, además de proveer de agua potable a la población, instituyeron la sana costumbre de la higiene y el baño, que aunados a la red de cloacas para desechar las aguas sucias, evitaron epidemias mortales que arrasaron y diezmaron casi todas las ciudades en la Edad Media. Estos hechos me inducen a acuñar gramaticalmente el termino de “ingeniería de gobierno”, –que no existe en el diccionario como tal–, pero que para mí significa “gobernar construyendo o construir gobernando”, y que no se debe limitar solo a la edificación de bienes u obras materiales, sino incluyendo lo más importante y trascendente: la “construcción de una ingeniería ética de gobierno”, que fluya verdadera y libremente por las vías de los principios y valores de la integridad, la moral, el honor, la honestidad, la responsabilidad, la equidad y la justicia.
Apoyándome en los hechos que están a mi alcance, y que pueden abiertamente ser constatados o refutados, en Coahuila se está “gobernando construyendo” siguiendo estos parámetros. Consecuente y consecutivamente, he atestiguado en los últimos informes de Gobierno que hay rutas, vías y ejes muy bien trazados y cuyos objetivos se han llevado a cabo con una ingeniería de gobierno muy eficiente y que vale la pena enumerar y resaltar para ser conscientes de lo que hasta ahora se ha logrado, pero sin evadir los retos que se avizoran por delante en estos próximos años. En lo que compete al Gobierno Estatal, el ingeniero Miguel Ángel Riquelme, haciendo una analogía con el constructor romano Apio Claudio, ha encauzado sus esfuerzos en cuatro vías, o acueductos, o ejes Rectores, como el Gobernador ha denominado y que son los siguientes: 1.- Integridad y buen gobierno. 2.- Seguridad y justicia, 3.- Desarrollo económico sustentable. 4.- Desarrollo social incluyente y participativo. Estos ejes son las vías más claras para hacerle frente a la adversidad de los retos para mejorar la vida de todos los coahuilenses, venciéndolos como dice el Gobernador, con fortaleza y voluntad. Coahuila es el tercer lugar nacional en calidad y transparencia en aplicación de recursos públicos, y gracias al buen manejo de las finanzas la calificadora Fitch Ratings mejoró la calificación crediticia. En Seguridad se han invertido más de dos mil millones de pesos en capacitación, equipo y armamento, de acuerdo con el Inegi, somos uno de los estados más seguros del país. Con más de 8 mil 400 mdd, nos ubicamos en tercer lugar en captación de inversión extranjera directa per cápita, somos uno de los estados de México más atractivos para la inversión, y segundo lugar nacional en exportaciones. Con todo y los graves problemas que ocasionó la pandemia, se logró generar más de 62 mil nuevos empleos, y este año hay 59 nuevos proyectos nacionales y extranjeros que crearán más de 35 mil puestos de trabajo.
En una próxima columna me explayaré sobre esta exportación saltillense de ingeniería de gobierno en la que para mí la clave es “hablar menos y construir mas”.
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