Antes de que los señores entornen sus ojos pensando, y ahora qué va a decir la sexóloga, es preciso reflexionar sobre la importancia del conocimiento de las nominaciones que conforman la diversidad sexual.
Esto para que no se repliquen estereotipos de género, actos de homofobia, lesbofobia, transfobia, bifobia y en general actitudes de discriminación. Ya las mujeres estamos bastante cargadas con prejuicios de género que reflejan suma ignorancia como llamarle “abuelitas” a las mujeres de la tercera edad, o decir “ya se convirtió en toda una mujer” a una púber, que nació mujer, la regla no la convierte mágicamente en una, o preguntar que para cuándo las criaturas a una mujer (por supuesto casada, ¿cómo va a tener hij@s sin casarse?…)
Cuando hablamos de la diversidad sexual, es porque nos referimos a una comunidad conformada por personas que desean ser visibles y plantearse fuera de la heteronorma, es decir, aparte de la binaridad del ser hombre y mujer, y que esa combinación es el centro del universo. En un meme de Facebook muchas personas ignorantes hacían burla de dos puertas de baño, la de hombre y de mujer. La primera decía XY y la segunda XX, los cariotipos masculino y femenino. Entonces quienes comentaban ese meme decían que entonces ya no se puede dudar que XX y XY son los únicos que valen y no se puede debatir a la biología. Pero existen las personas intersexuales quienes nacen con un cromosoma extra. La persona intersexual, no se llama tampoco hermafrodita, el término correcto es interesexual y hay much@s, con expresiones sexuales con las que se sienten cómodos o de acuerdo a su identidad de género.
Cuando hablamos de orientación sexual de las personas, además de la heterosexual, sabemos y reconocemos que existen orientaciones sexuales y afectivas como la homosexual, entre dos hombres; lésbica, entre dos mujeres, bisexual, que prefiere a hombres y a mujeres; asexual, que no prefiere a nadie y que su impulso sexual no le motiva a elegir; demisexual, que es asexual, pero no tanto cuando se vincula afectivamente, y en donde a todos se les atora la lancha es el pansexual. Una persona pansexual es la que consume o se lía o se enamora o tiene actividad sexual con todas las anteriores, pero también con personas con identidad de género fluida, del tercer género o queer.
La identidad de género es cómo nos asumimos nosotros en la vivencia de nuestro cuerpo y nuestra identidad sexogenérica. Por ejemplo, las personas trans viven esta disociación, no se sienten cómodos en el cuerpo en el que están y preferirían tener el cuerpo del género opuesto, o simplemente no tener las cualidades fisiológicas del género de su sexo de asignación. La gente pelea mucho con este término de sexo de asignación, pero así se llama a lo que la genitalia del bebé expone y se asienta en su acta de nacimiento. El sexo de asignación no siempre corresponde a la identidad de género y es cuando las personas trans inician su tránsito a ser la persona que desea ser.
Respecto a casos de diversidad sexual en Coahuila, los correos más recurrentes son de personas que me escriben para preguntar por las prácticas de conversión, porque desean “componer” a su hijo gay o a su hija lesbiana. Mi contestación antes era un poco regañona, porque además de ilegal y violatoria de los derechos humanos, me parece muy mala idea mutilar a las personas en su deseo de ser libremente quien es. Y en algunos casos me parece que suena como una provocación.
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