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Coahuila

El que se lleva, se aguanta

Por Gerardo Aguado

Hace 4 años

El presidente López Obrador inició hace algunos años un discurso que a lo largo del tiempo no había perdido vigencia y que tenía como eje central, la austeridad, y no solo como “un tema de gestión de recursos públicos, sino como una instrucción de cómo había que vivir para no ser considerado corrupto”.

Lo más importante tras el reportaje de Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad, que evidencia la “vida de lujos” de José Ramón López Beltrán, hijo de Andrés Manuel, es que toca precisamente ese pilar del discurso presidencial.

Desde luego hoy resulta imposible pasar por alto lo mencionado por López Obrador cuando se dio a conocer, también por medio de una investigación periodística, la adquisición de Enrique Peña Nieto y Angélica Rivera, de una residencia valuada en 7 millones de dólares en Las Lomas.

“El asunto de la nueva casa de EPN huele a lavado de dinero. Es un delito que debe investigarse de oficio”, esa mención en su momento por supuesto fue retomada por usuarios de redes sociales cuando se conoció la información, aunado a que AMLO pedía la renuncia del alto mando.

Hoy esos fieles seguidores lejos de denunciar y pedir explicaciones, defienden al Presidente.

Habrá quien diga que el estilo de vida y las residencias del hijo del Mandatario “no son para hacer tanto circo”, que “la casa tampoco llega a ser una mansión”, que “era más cara la casa de EPN y la ‘Gaviota’”, pero la realidad es que, cual efecto bumerán, el propio discurso del Presidente lo alcanzó a él mismo y era imposible que se dejara pasar.

Sin embargo, lo verdaderamente grave del tema es que las residencias eran propiedad de un alto directivo de Baker Hughes, una de las compañías petroleras más grandes del mundo, con las que el Gobierno mexicano tiene contratos vigentes por más de 151 millones de dólares, por lo que pudiera haber tráfico de influencias.

Evidentemente las sospechas de que de alguna manera la empresa podría haber compensado o dado un trato especial a la familia del hijo del Presidente, son inevitables.

Cabe señalar que el Partido Acción Nacional presentó ante la Fiscalía General de la República una denuncia de hechos por los presuntos actos de corrupción y tráfico de influencias contra el hijo del Presidente, pidiendo que se investigue el origen de los recursos de las casonas en Houston, Texas, que fueron exhibidas, y que se investigue todo lo relacionado con los contratos a las empresas proveedoras de Pemex.

Al final es inevitable recordar algunas de las frases de Lopez Obrador que a raíz de este escándalo quedarán a posteriori.

“No al lujo, que lo que tengamos se use para lo indispensable, para lo básico”, y “Si ya tenemos zapatos, ¿para qué más? (…) Si se puede tener un vehículo modesto para el traslado, ¿por qué el lujo?”, llegó a decir.

Es por ello que a los defensores de AMLO, es más que válido decirles hoy que entiendan que, “el que se lleva, se aguanta”.

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