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Coahuila

‘Ya no puedo más’

Por Gerardo Aguado

Hace 4 años

El presidente López Obrador reconoció que “ya no puede más”, por lo que en cuanto termine su sexenio, en octubre de 2024, se retirará de la vida pública. Aunque todos sabemos que sexenio de López Obrador concluirá en octubre de 2024, –porque para ese periodo fue electo–, su permanencia en el cargo será “consultada a los ciudadanos” en el show mediático más caro de todos los tiempos próximo, cuando se realice el ejercicio de revocación de mandato. Aunque la ley en la materia establece que se debe contar con una participación del 40% del padrón electoral para que el resultado sea vinculante, el Presidente “ya se curó en salud” y ha adelantado que aunque participen menos, si los ciudadanos dicen que se le retire el cargo, lo hará, situación que sabe que sería muy difícil que ocurriera. Y explico por qué.

Una elección concurrida en nuestro país es por ejemplo la elección para elegir Presidente de la República; en ella participa alrededor del 60-63% del electorado en promedio. Ocurre así, porque la mayoría de la gente siente que es el Presidente de la República una figura pública que puede incidir en sus vidas, otra elección concurrida es la de gobernadores y alcaldes, de igual forma alcanzando un promedio de participación de entre 58 y 60 % del electorado, en el mismo sentido que en la de Presidente, la gente tiene interés por muchos motivos en participar en las urnas para renovar al jefe del ejecutivo estatal y municipal. Pero caso muy distinto ocurre con las elecciones “huérfanas” de legisladores locales en las que participa entre un 36 y 38% del electorado ¿Por qué ocurre esto?, pues porque la figura de diputado, aunque es muy importante, no genera interés en el ciudadano. Casi nadie sabe quién es el diputado de su distrito, a quiénes representa, sus funciones, etc. Y esto obedece a muchos factores, como por ejemplo que el diputado es una figura que aparece mucho menos en medios de comunicación, sus informes –si es que los hacen– pasan desapercibidos y el trabajo legislativo tiene una percepción de no influir directamente en la vida de las y los mexicanos.

Bueno, ahora imagínese si en una elección de diputados locales vota el 38%, ¿Cómo irá a estar la de revocación de mandato, que es un ejercicio extraordinario? Si la mayoría de las y los mexicanos saben que es más circo mediático que otra cosa, si con la consulta para enjuiciar expresidentes solo votó el 10% de los empadronados en la lista nominal y si Morena, echando a andar toda su maquinaria política-electoral, batalló para juntar las firmas y además miles fueron falsificadas. El Presidente sabe que será muy, pero muy difícil que el ejercicio de revocación pueda ser vinculante. A como veo, y si Morena echa a andar toda la maquinaria de su Gobierno, y los “cuervos de la nación” llevan a su estructura a votar, estamos hablando de que quizás participe un 25% máximo. Claro de ese 25% el 80% serán parte de la estructura de Morena, que recibe programas bajo la amenaza de “hacer lo que les dicen” si no “te quito los programas” y probablemente lo que el Presidente haga es que con esa mínima participación salga a decir que la mayoría votó para que se quedara.

Así pues, tenemos un Presidente de la República que ordena un ejercicio de revocación por mera vanidad y fines electorales (desgastar al INE y generar percepción), pero que por otro lado sale con su cara de “mártir de la democracia” a decir en una demostración de absoluta debilidad, que “ya no puede más”. Y es que ha tenido semanas complicadas, pero nada que él no esperara, si todo lo que hoy cosecha es lo que él ha sembrado durante años de campaña de odio, división y desprestigio. Parece ser, que el efecto boomerang lo está alcanzando.

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