Una enorme y bastante terrorífica cortina de humo se suscitó el jueves 10 de marzo en varias preparatorias de Monterrey y su área metropolitana. Tras la publicación de tendederos de denuncias en las escuelas, nombrando a maestros acosadores y a alumnos que hostigan a sus compañeras o las violentan, se desplegó una campaña de terror con mensajes a través de grupos de whatssap.
En ellos decían que iban a violar a chicas, que las iban a golpear en los baños, que las iban a estar esperando afuera y, hacían especial énfasis en las chicas que trajeran el color morado en alguna de sus prendas, que es el que se ha utilizado en las marchas feministas de todo el mundo, además del color verde que promueve el aborto libre, gratuito para las mujeres sin criminalización de ninguna índole.
La narrativa de las amenazas empezaban con un: “este es un mensaje para las mujeres” y después se recomendaba a todas no asistir a la escuela ya que los alumnos “que habían quemado” (que están en los tendederos por acosadores) iban a violentarlas.
Durante todo el jueves se viralizaron una serie de comunicados, exhortos, manifiestos, avisos de paro, de marcha de ir a la escuela, de no asistir…Caos absoluto, tras el cual algunas de las preparatorias optaron por llamar a las patrullas de policía, seguridad pública y hasta de militares, quienes estuvieron cerca de las instalaciones.
Muchas chicas marcharon, algunas fueron apoyadas por sus compañeros desde la barrera, otras fueron insultadas y atacadas, se mencionó que una chica había sido violada en las instalaciones de una escuela, también que se habían puesto mensajes amenazante dentro de los baños.
Estos eventos que enrarecen la tranquilidad de la comunidad estudiantil son producto llano y absoluto del terror, pero de los maestros y alumnos acosadores, violentadores y violadores. Cuando se nombra a quienes violentan crece el temor, pero sobre todo la incomodidad que ocasiona el ser señalado. Y a quien se apunta con el dedo y se denuncia, luego de haber vivido en la impunidad del silencio de las víctimas, actúa como un animal amenazado, con perdón de todos los animales, quienes sólo actúan por la sobrevivencia.
Este terror que se sembró a través del WhatsApp y en las redes sociales y los brotes de violencia que generó, sean muchos o pocos, son una muestra de que la pinza se está cerrando. La denuncia de acosadores deberá persistir.
Es un tiempo en el que no se permitirá ya más la impunidad del acoso y de la violencia de género, y la verdad, maestros y alumnos acosadores sexuales y violentadores, deberán empezar a replegarse, y en algunos casos a jubilarse, porque existen profesores que han sido impunes durante muchísimo tiempo: ahora es otro momento de la historia en el cual las mujeres más jóvenes saben que están acompañadas y que la denuncia se ha empoderado.
A todas las chicas jóvenes en la prepa o en las facultades, fuerza y unidad. Nosotras de otras generaciones, no tuvimos eso.
Saquen el tendedero: [email protected].
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