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Coahuila

Don Candelario Valdés Guzmán

Por Carlos Gaytán Dávila

Hace 4 años

Tuve la bendita oportunidad de platicar con él, cuando él tenía 104 años. Estaba lúcido, cómodo en una especie de mecedora, adaptada seguramente por él, o por la dama que lo atendía. Era una tarde de verano y don Candelario solo vigilaba que trataran bien a sus innumerables y distinguidos clientes. La tienda de abarrotes El Lucero, ubicada en Francisco Murguía y Pérez Treviño, era atendida por un jovencito, que estoy casi seguro que era su nieto.

Don Candelario era alto para el común de los mexicanos, de facciones no muy finas, poco pelo y hablar duro, sin embargo, muy amable y educado, casi siempre ataviado con su límpido mantel, como pulcra era su persona.

Nació en el ejido Landeros, municipio de Ramos Arizpe, Coahuila, en el año de 1900 y a los 14 años con sus padres y sus dos hermanos, llegó a Saltillo, donde todos aprendieron el oficio del abarrotero para instalar El Lucero.

Muy joven Valdés Guzmán, ingresa como aprendiz a la tienda de abarrotes El Mercurio, que sería para él la conclusión simbólica de su instrucción primaria, pues solo fue dos años a la escuela y en El Mercurio aprende a sumar, restar, multiplicar, dividir y a leer por supuesto. Supo de cuentas y de matemáticas. Sobre todo adquirió una corrección al hablar y dirigirse a su respetable clientela. El Mercurio se localizaba en General Cepeda y Múzquiz.

Luego pasaría como empleado en la tienda de abarrotes y Ultramarinos El Globo, propiedad de don Emilio Tamargo, donde Candelario trabajó hasta el cierre del negocio, donde hizo su secundaria, la preparatoria y una carrera comercial indiscutible de éxito, capacitación que le sirvió para emprender su negocio  en lo que los lugareños conocíamos como el inicio del barrio del Santuario.

Candelario era prácticamente el encargado de la tienda El Globo, mientras don Emilio se la pasaba sentado, fumando puro y acariciando un gato, (como gángster siciliano), rememora Rómulo Moreira). El otro empleado era Chuy Valdés, de Arteaga, Coahuila. La tienda vendía latería y ultramarinos de Europa, que llegaban a México vía Suiza.

Valdés Guzmán, casó con Anacleta de la Fuente. Procrearon a Ausencio y Dora Elia. Su esposa y los dos hijos, murieron primero que él. En  2007 “El Lucero” desapreció, a la muerte de don Candelario.

Para Candelario no había mejor escenario natural que el que todos los días veía durante su jornal de tendero, platicador y servicial o bien, instalando su silla por las tardes para contemplar el panorama de un Saltillo aún romántico y pacífico, y frente a él las torres del Santuario de Guadalupe o simplemente ver pasar y platicar con la gente que iba a la iglesia, al Hospital del ISSSTE o a la escuela Miguel Ramos Arizpe.

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