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Coahuila

Un mural en el 8M

Por Wendoly Villarreal Villarreal

Hace 4 años

En vísperas del mes de marzo, las emociones se hacen cada vez más fuertes, conforme pasan los años, la lucha feminista cobra fuerza día a día y se intensifica hacia el día internacional de la mujer, cada año diferentes actividades, marchas, manifestaciones, entre otras cosas, se viven a flor de piel por las mujeres de hoy.

El tan esperado 8 de marzo, tiñe las calles de color morado, los tendederos con denuncias públicas predominan por doquier y las redes sociales se inundan de los pensamientos de las mujeres que ya no temen manifestar abiertamente que son legionarias del 8M, un ejército que no esta dispuesto a soportar ni una más.

Para mí, el movimiento del 8 de marzo o el 8M por su acrónimo, siempre es algo que me llena de expectativas, ¿Qué nuevos logros traerá consigo para nosotras las mujeres?, sin duda es una de las preguntas recurrentes, pero ¿De qué sirve todo esto?, ¿Realmente sirve de algo? La respuesta es un rotundo Sí.

Visibilizar, afrontar la realidad en la que vivimos las mujeres en este Estado en el que, el día menos pensado no te sientes segura en ningún lado, éste momento que nos toca vivir lleno de injusticias y homicidios atroces de mujeres que en gran partes son niñas y adolescentes indefensas, mujeres desaparecidas y madres quebradas de dolor por la falta de una hija; esa agonía perpetua, gimiendo en silencio de dolor, aullando como un animal herido, por la impunidad con la que los agresores se limpian las manos, hace que cada día sea vigente y necesario este movimiento del 8M que abrazan con todas sus fuerzas las nuevas generaciones de mujeres.

Hay que reconocer que no solo las madres sufren por la pérdida de una hija o la infamia de la impunidad en los asesinatos de mujeres; los padres, los hijos, los hermanos también sufren de la misma forma y por eso cada día, más y más hombres se suman a la causa.

Esta causa que nos llena de orgullo ha empezado a traspasar barreras, actualmente el 8M vive uno de sus momentos de transformación, pues no solo ha logrado que se vuelquen a la calle las mujeres a marchar por la no violencia, a exigir que ¡no soportaremos ni una más!

Por eso es importante recalcar que la transformación a que me he referido tiene su sustento en la forma en que la sociedad actual percibe al movimiento, hoy la impunidad y la violencia son visibles, actualmente hace más por las mujeres un documental que habla de la verdad sin tapujos, que un programa o noticiero tendencioso.

Hablan mejor por las mujeres las paredes silenciosas de las ciudades donde hay murales que conmemoran a las hermanas que nos arrebataron, se escucha más un himno sin miedo que proclama la verdad, que estadísticas maquilladas ausentes de violencia en contra de las mujeres.

Dice más un mural, que mil palabras huecas y falsas promesas, si, un mural; tan gráfico que solo de verlo te estruja el corazón, ataviado con el rostro de mujeres perdidas en un abrir y cerrar de ojos, apagadas sus vidas en un segundo, niñas, madres, primas, cualquiera, no importa mujeres al fin con un común denominador, vulnerables.

Pudiera parecer muy simple pintar un mural, tan sencillo como pintarlo todo de morado, sin embargo, existe una diferencia, hoy el morado ya no solo es un color bonito que transmite sensibilidad, hoy el morado es el color de la lucha constante de las mujeres, algunas olvidadas en la historia como la Malinche, Sor Juana Inés de la Cruz, la insurgente Doña Josefa Ortiz de Domínguez, la Jurista y primera ministra mexicana María Cristina Salmorán o Marisela Escobedo Ortiz. 

Así fue mi visión frente al reciente mural de la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad Autónoma de Coahuila ubicado en la capital del Estado; un magnifico mural ubicado en el segundo piso del Plantel, el cual ocupa una superficie imponente en primer plano, en el que sobre un fondo morado se aprecian las figuras icónicas a las que me he referido, 5 mujeres que han dejado huella en la historia nacional, unidas por unas guirnaldas doradas, en señal de sororidad; pero la sorpresa más grande fue el punto central del mural feminista, pues en ese punto angular está la figura de una madre sosteniendo un corazón entre sus manos, es la personificación de la mujer mexicana inquebrantable una madre que jamás se dio por vencida en la búsqueda de justicia, la mamá de Rubí Marisol Frayre Escobedo, la activista originaria de Piedras Negras Coahuila de Zaragoza, Marisela Escobedo Ortiz. 

Todas las acciones en pro de la igualdad de género deben de ser celebradas, aún y cuando surjan en el 8 de marzo, día internacional de la mujer y conmemoración de la lucha feminista; siempre habrá polémica en torno a las acciones que se realizan, ¿Quién las hace?, ¿Cómo se hacen? ¿Por qué las hacen?, pero es innegable que cada acción en favor del movimiento feminista debe aplaudirse; como aplaudo el mural en la Facultad de Derecho que no olvida a Marisela Escobedo y lo que representa.

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