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‘No estoy feliz porque salí de una guerra’: Regio logra escapar de Ucrania

  Por Agencia Reforma

Publicado el domingo, 13 de marzo del 2022 a las 10:06


El regio de 24 años estaba oculto desde el 24 de febrero, junto con otras 15 personas, en un reducido cuarto subterráneo de la ciudad de Kharkiv

Monterrey, NL.- Momentos antes de dejar el sótano donde llevaba casi una semana refugiado de los bombardeos rusos, Ferruccio Fenza de la Peña le envío a su amigo un mensaje que advertía la peligrosa decisión que acababa de tomar: “Voy a salir a la calle”, le dijo el 2 de marzo. “Te aviso si llego con vida a la estación”.

El regio de 24 años estaba oculto desde el 24 de febrero, junto con otras 15 personas, en un reducido cuarto subterráneo de la ciudad de Kharkiv, en Ucrania, para protegerse de los ataques rusos que iniciaron hace casi tres semanas.

Vivía allá desde octubre del 2021 por motivos de trabajo y la guerra lo sorprendió, tal como lo contó a EL NORTE el pasado 27 de febrero.

Tras seis días de resguardarse en el sótano, cuenta, sólo les quedaba una barra de pan.

Su decisión de dejar el refugio para intentar salir de Ucrania en tren fue tomada el 1 de marzo cuando le avisaron que el día siguiente no habría tantos ataques.

“Es ahora o nunca”, pensó el joven, quien también tiene nacionalidad italiana.

“No valía la pena ni quedarse en el sótano porque sabías que en cualquier momento te podían bombardear. En cualquier momento podías morir”.

Intentando hacer el miedo a un lado y con la sangre fría, dice Ferruccio, tomó un taxi a las nueve de la mañana hacia la estación. Los aeropuertos están cerrados y no está permitido cruzar la frontera en automóvil.

La calle era zona de guerra: carros, casas y edificios bombardeados.

Pero lo que más le impactó fue lo que vio al llegar a la estación de trenes: miles de personas desesperadas por salir con vida de la guerra en la que habían quedado atrapadas.

“Cuando entré dije: ‘No puede ser’. Había una cantidad de gente no te miento, yo creo que media ciudad estaba en la estación de trenes”, exclama.

“Vi toda la gente peleándose como si fuera una manifestación, un caos total. Agarrándose a golpes para entrar al tren”.

El miedo no tuvo cómo seguir escondiéndose.

Rodeado de miles de personas en pánico buscando abordar un tren, sin saber si él conseguiría un espacio para escapar, con el pasar de las horas y expuesto a cualquier ataque, no había peor sonido que el de los aviones de combate volando en el cielo.

“Cuando sentías el ruido del jet, toda la gente se tiraba al suelo como si fuera una balacera, pero”, su voz se quiebra por un momento.

“No lo puedo describir. Sabías que en cualquier momento te podía llegar un misil”.

‘No estoy feliz’

El toque de queda ya había pasado para cuando Ferruccio pudo abordar un tren. Fue un viaje largo, pero libre de complicaciones.

Atravesó países durante días hasta llegar a Italia, donde hoy descansa con su familia.

“Lo que me dicen todos es; ‘No te veo feliz'”, expresa.

“No estoy feliz porque salí de una guerra. ¿Quién lo estaría?”.

El sótano donde vivía ya no tiene energía eléctrica y cada vez menos tienen internet en la ciudad.

¿Cómo están sus amigos? No lo sabe. Espera que la guerra termine para poder volver.

Y aunque ya no está en Ucrania, la guerra lo persigue.

Cada que escucha el sonido de un helicóptero, es como si un jet estuviera a punto de bombardear.

“No es algo que vaya a olvidar en un par de años”.

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