QUÉ TAL, AMIGOS Y AMIGAS:
Este es un mes maravilloso donde las flores nos llenan con su alegría y colorido, esa es su función principal, alegrarnos la vida a quienes tenemos una de las grandes bendiciones de poder ver y, sobre todo, admirar. Cuántas personas pueden ver, pero no saben admirar. Observar es muy distinto, maravillarse con lo que uno observa. Y agradecerlo.
Un dicho se me viene a la cabeza de que, así como vemos cosas hermosas, también existe la otra cara de la moneda, y es muy claro con este refrán: “NO HAY PEOR CIEGO QUE EL QUE NO QUIERE VER”. Sin duda alguna, nos podrán decir mil veces las cosas que para otros son muy claras, pero cuando uno está cegado, tendrá que pasar algo fuerte que nos cimbre todo nuestro ser, nuestra vida y nos mueva hasta el último pelo, o tocar fondo para poder realmente quitarse la venda de los ojos, que nos impide ver lo que para otros es tan claro. En ocasiones habremos de tropezar una, dos y hasta más veces con una situación igual, o muy similar, para poder realmente aprender la lección. En ocasiones es muy duro, se rompe el ser humano en pedacitos, y poco a poco volver a restaurarlo, no es nada fácil, posible sí, claro, por supuesto, ya que el ser humano tiene la fortaleza de la resiliencia, con la que varias veces podemos rompernos, pisar fondo, pero salimos adelante cada vez más fortalecidos. La mayoría de la gente sale adelante, quienes tienen ese espíritu de renovación, del despertar de la conciencia.
¿Qué nos lleva a tropezar con la misma piedra, es decir, con la misma situación más de dos veces?
Soberbia, dinero, orgullo, ego, avaricia, ignorancia, alma noble, inconsciencia, “pendejez” en otras… esperanza de algo o de alguien, querer dar segundas oportunidades, sin pensar que en ocasiones el darlas, lo aprovechará el otro u otra para fregarnos la existencia porque, recuerden, siempre habrá luz y sombra, las personas podrán rezar mucho, ser creyentes a su conveniencia, engañándose a sí mismos; no hay peor mentira que la que uno mismo se dice. Romper con nuestra propia ética, principios y valores que nos fueron enseñados, la soberbia de no aceptar que la hemos regado, no una, ni dos, sino más veces, la avaricia, el dinero fácil, también pueden ocasionar dificultades muy serias. En fin, me encantan los refranes que dicen tanta verdad. La experiencia de vida es tan rica, sin duda, cuando uno “mete la pata” hasta al fondo. Pero veamos el vaso lleno esta vez…
Que no nos gane el corazón de pollo para quienes abusan de nosotros, sobre todo cuando se actúa de buena fe, alejarse de esas personas “buenas” que dicen querernos, que te golpean de diferentes maneras, puede ser anímicamente con la violencia verbal y sicológica. Hay personas que tienen una labia que te pueden llegar a convencer a que realices cosas que no son para tu bien, sino al contrario, vas directo al matadero. Ojo, mucho ojo, si ya te tropezaste una vez, observa bien, obsérvate a ti mismo, pregúntate qué te llevó a tomar tal o cual decisión, por qué volver a creer en alguien que ya te la hizo; hay ocasiones que no se merecen segundas oportunidades. Quien la hace una vez, la hace dos y las que cada uno se deje hacer. Todo es aprendizaje, sin duda alguna.
Pregunta: qué te ha sucedido en la vida más de dos veces que te ha hecho llorar de dolor, que te ha hecho tocar fondo, y aun así vuelves a creer, qué herida hay en ti que te permites volver a sufrirla.
Ve a terapia y descubre qué es lo que te mueve a no valorarte, a permitir que otra persona te dañe y se burle de ti una y otra vez. Me queda claro que hay personas sin escrúpulos, que son lobos con traje de borregos. Aguas con esas personas que se dicen creyentes de Dios y por debajo del agua lastiman y estafan una y otra vez. Estafan el corazón y abusan de la confianza que se les dio.
¿Qué hay que aprender? A poner límites sin duda, confiar en esa intuición que se nos fue dada por derecho divino. Confiemos en nuestra intuición, rara vez falla.
Pongamos alto a las personas que quieren seguir dañándonos porque nosotros las dejamos, el valiente dura hasta que el cobarde quiere, otro refrán muy cierto.
Ya sé que nos choca que nos digan: “te lo dije”, pero escuchamos a nuestros padres, y madres más, sin duda su experiencia de vida es más que la de nosotros, siempre querrán lo mejor para sus hijos, repito de vez en cuando: hagamos caso de sus historias de vida y recomendaciones. Pregunte: ¿cuántas veces me ha pasado algo en la vida que me ha dolido hasta el alma, que me ha hecho tocar fondo, por no escuchar a mis padres?
La soberbia, el ego, el orgullo, nos hace sentir sabelotodo, y realmente no sabemos nada.
Más sabe el diablo por viejo, que por diablo. Otro sabio refrán.
Deseo que no tropieces con la misma piedra, si la encuentras, agárrala, sí, pero solo para mandarla mucho… a donde tu vista no alcance a verla jamás.
Un abrazo fraterno, que esta primavera nos venga a llenar de alegrías el alma. Hasta la próxima. Diosito por delante.
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