Carbonífera
Por
Grupo Zócalo
Publicado el viernes, 1 de abril del 2022 a las 04:00
Minas de Barroterán, Coah.- Grupo de amigos que apenas habían cumplido 18 años de edad, incluso uno apenas tenía 17 y tuvo que modificar la fecha de nacimiento, cuando empezaron a trabajar en las minas y hoy agradecen a Dios, que ya disfrutan sus respectivas pensiones, que aunque raquíticas, la comparten con sus familias, suerte que muchos de sus compañeros mineros no pudieron tener porque murieron en aquella explosión de la mina Guadalupe, aquel fatídico año de 1969.
Lino Cervantes Ortiz, Fructuoso Domínguez González y Juan Manuel Pérez, ayer platicaban amenamente antes de que iniciara la ceremonia luctuosa que en honor a sus compañeros se iba a realizar, luego de dos años de suspensión por la pandemia, señalando que cada año se dan cita en la plaza principal para recordar aquella fatídica fecha y sus amargas experiencias.

Los tres coinciden en que ellos ahora pueden disfrutar a sus familias, comentan su buena suerte de haber salido vivos de aquella tragedia y como hoy pueden disfrutar a sus hijos profesionistas, a sus esposas aún vivas también y que ya no viven dos de ellos en Barroterán, que viven en Nueva Rosita, pero que fueron afortunados porque no muchos mineros pueden actualmente estar vivos y pensionados.
“ Nos robaron muchas semanas cotizadas, cuando fuimos a tramitar nuestras pensiones, el Seguro Social, nos robó y nos tocó menos pensión”, comentó Juan Manuel Pérez, quien siempre trabajó de minero y que se pensionó luego de que sufrió un accidente en una mina a donde se fue a trabajar al norte de Coahuila cuando cerraron La Guadalupe.
“ Yo perdí un ojo, el derecho, cuando trabajaba en el interior de una mina, se zafó una manguera de aire y tras pegarme en el ojo y con la fuerza del aire, ahí mismo se lo sacó y ya nada se pudo hacer, desde esa fecha ya no trabajó, se pensionó y pese a la gravedad de su accidente, por perder un órgano importante en el trabajo, piensa que la pensión que hoy le dan es muy poca en comparación a todo lo que trabajó, porque siempre expuso su vida en una mina y terminó sin su ojo y en el IMSS sin miramientos, le robaron muchas cotizaciones”.
Lino Cervantes Ortiz y Fructuoso Domínguez González dicen que les pasó lo mismo en cuanto a las semanas cotizadas, porque cuando les llegó la hora de pensionarse y acudir al IMSS les pidieron que acudieran a la empresa a solicitar comprobantes de que trabajaron en La Guadalupe y luego del accidente, “ahí destruyeron toda evidencia y en el Seguro Social, nos dijeron que ahí tampoco había registro de nuestras semanas y nos las esfumaron”.
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