Mientras a la prensa la constriñan los códigos civiles y los poderosos agraviados por la crítica y la investigación periodística, la libertad de expresión no será plena. La absolución de Sergio Aguayo de los cargos presentados por Humberto Moreira lo eximió de pagarle 10 millones de pesos, pero no de una nueva de denuncia del exalcalde de Saltillo. El tema lo aborda el periodista Édgar London en el número 689 del bisemanario «Espacio 4».
«La victoria del analista y académico Sergio Aguayo sobre el exgobernador de Coahuila y expresidente del PRI, Humberto Moreira, quien lo demandó por daño moral, es plausible, pues sienta un precedente positivo en favor de la libertad de expresión. Sin embargo, mientras los hombres del poder (político y económico) tengan las leyes de su lado para acusar a los periodistas y a la prensa por difundir información y análisis contrarios a sus intereses, la trampa seguirá puesta.
«En palabras del propio Aguayo, promotor de los derechos humanos y de la democracia, quien colabora en varios medios de comunicación, “la prensa mexicana está bajo el asedio de políticos poderosos, criminales violentos y leyes que requieren ser reformadas y actualizadas para defender de manera simultánea el derecho a la libertad de expresión, al honor y a la información” (Comunicado, 17.03.22).
»La figura jurídica de daño moral, tal como aparece en el artículo 1916 del Código Civil Federal, es una espada de Damocles que pende sobre la cabeza de los periodistas. “Si logramos quitar la figura del daño moral o regularlo, entonces estaríamos eliminando una de las causas de las amenazas. Habrá otras, por supuesto, y creo que la más extrema es el asesinato de periodistas que está sucediendo en el interior del país, fundamentalmente donde la denuncia es más directa y la animadversión del gobernante se personaliza”, afirma el investigador (Reforma, 17.03.22).
»Aguayo propone impulsar cuanto antes la renovación de los poderes judiciales de los estados. Los tribunales toleran el acoso judicial a periodistas. Invocan supuestos daños al honor y se han convertido en un freno para la democracia. “México está lastrado por un sistema judicial esquizofrénico. Salvo excepciones, el federal es profesional y responsable, pero el de las entidades es muy deficiente”, asegura.
»Si bien el Poder Judicial Federal se ha fortalecido, “la prensa sigue siendo el principal reducto, la principal trinchera y obstáculo para los excesos de poder, los abusos de quienes tienen poder, sean políticos o sean criminales; por eso es que estamos pagando un costo tan alto como gremio, porque somos quienes estamos hablando claro cuando otros gremios optan por un discreto silencio”.
«El caso del autor de El Yugo Zeta: Norte de Coahuila, 2010-2011, junto con Jacobo Dayán, sirvió para desvelar la negligencia de organismos creados justamente para proteger a los periodistas, como la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) y la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos contra de la Libertad de Expresión (FEADLE). “Son instituciones que no se interesaron en mi caso”, apunta Aguayo.
«Humberto Moreira demandó por daño moral a Sergio Aguayo por el artículo de opinión “Hay que esperar”, publicado el 20 de enero de 2016, cinco días después de que el exlíder del PRI fuera detenido en España bajo cargos de asociación delictuosa, lavado de dinero, malversación y cohecho. Moreira interpuso la demanda el 28 de junio en el Juzgado 15 de lo Civil del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México. (…) El 16 de marzo pasado, la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) determinó por unanimidad aprobar el proyecto de la ministra Margarita Ríos-Farjat para absolver a Aguayo y anular la condena».
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