Mientras la mayor parte del mundo repudia la brutal invasión de Rusia contra Ucrania y el Occidente se horroriza ante la inminencia de una Tercera Guerra Mundial, un país precisamente del Occidente, México, no tiene empacho en instalar el “Grupo de Amistad México-Federación de Rusia”, siendo éste el invasor, el país más grande del mundo, la Rusia postsoviética comandada por Putin, “El Terrible”.
¿Cómo entender este desprecio hacia millones de ucranianos que se ven obligados a exiliarse de su patria por una agresión absolutamente incomprensible y bárbara? ¿Cómo entender la actitud miserable del diputado Alberto Anaya Gutiérrez (PT), quien sostuvo que “México tiene muy clara su política de relaciones exteriores, y de amistad con todos los pueblos del mundo en estricto respeto a su autodeterminación, forma de gobierno y al principio de no intervención”? Entonces ¿qué chingados se supone que está haciendo Rusia, si no es intervenir en forma criminal a un país, además vecino, sin causa aparente alguna, nada más porque es el más fuerte? “…nos pronunciamos a favor de una solución pacífica de los conflictos.
Nos mueve el interés de amistad y no tenemos otra posición, sino la histórica, que está consagrada en la Constitución”.
Qué forma tan estúpida y pedestre de mezclar la Constitución mexicana con lo que está sucediendo en la actualidad.
Cómo interpretar las palabras del presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores, Alfredo Femat Bañuelos (PT), quien se congratuló el día de ayer al instalar este Grupo de Amistad que, según él, “son el mejor instrumento de la diplomacia parlamentaria para estrechar lazos de amistad, cooperación e intercambio entre naciones”.
¿Cómo se atreve a declarar lo anterior en plena guerra de exterminio de la nacionalidad ucraniana? ¿Quiere usted reírse o más bien llorar, mi querido lector? Le suplico lea lo siguiente: “De Morena, el diputado Armando Contreras Castillo destacó que no hay manera de que México y Rusia afecten sus relaciones, porque siempre se respetará el principio de no intervención y hará votos para que regrese la paz en esta región de Europa” (Boletín 1403, Cámara de Diputados). Una vez más le recuerdo a este diputado que esta no es una guerra cualquiera y que podríamos estar al borde de una Tercera Guerra Mundial porque su querida Rusia tiene armas nucleares a pasto y un enfermo de soberbia a la cabeza del Gobierno ruso. Por su parte, Augusto Gómez Villanueva, nacido en 1929, cuando todavía no inventaban la bomba atómica, pidió al embajador de Rusia expresar el agradecimiento de México por el apoyo recibido al suministrar vacunas contra el Covid-19, lo cual se trata de “un gesto de cooperación que no se puede olvidar”.
¿Qué tiene que ver lo uno con lo otro? ¿Qué tiene que ver la destrucción de Ucrania con miles de muertos con la provisión de la vacuna Sputnik V? ¿Acaso eso justifica la matanza de ucranianos? ¿Quiere decir que el intercambio comercial entre México y Rusia es más importante que millones de vidas perdidas una agresión vergonzosa?
Mientras tanto la embajadora de Ucrania en México, Oksana Dramarétska, pidió al Gobierno mexicano “acciones firmes” en apoyo a su país, como romper relaciones diplomáticas y comerciales con Rusia.
Lo anterior lo solicitó durante un encuentro conducido por el diputado emecista, de origen ucraniano, Salomón Chertorivski, con legisladores del PAN, PRI, PRD y MC.
De hecho fue su bancada la que protestó ayer en la Cámara de Diputados por haber instalado el grupo de amistad México-Rusia.
Jorge Álvarez Máynez, coordinador de MC, lideró la manifestación pacífica en la que cada diputado sostuvo un cartel de “No a la Guerra” y consideró que la reunión de ayer es una “imprudencia parlamentaria”.
Hay que decir que hace unos meses también se instaló un grupo de amistad con Ucrania, donde se recordó que México fue el primer país latinoamericano en apoyar su independencia hace 30 años.
En tanto escribo lo anterior veo con rabia y preocupación las noticias en donde informan sobre la total destrucción de dos ciudades ucranianas por misiles rusos y el constante ataque a Kiev, capital de Ucrania.
Pero eso sí, México seguirá, en estos momentos tan graves, siendo amigo de Rusia… ¡Qué vergüenza!
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