“Se suelta la sombría marea de sangre, y en todos lados la ceremonia de la inocencia es ahogada;
Los mejores carecen de toda convicción, mientras los peores están llenos de intensidad apasionada”. Dice el poema La Segunda Venida, del poeta y dramaturgo irlandés William Butler Yeats.
Cada día 5 de Mayo los mexicanos debemos recordar, reconocer y recobrar el coraje de aquellos patriotas que lucharon decididamente contra la opresión, en aquella significativa batalla de 1862. Ese día, la tropa integrada por ciudadanos sin instrucción militar, sin armamento y sin recursos económicos, se sirvieron únicamente de su espíritu patrio para impedir, a cualquier precio, que extranjeros mancillaran la soberanía de nuestro país; así que, solo armados de su valor y en una reyerta por demás desigual, enfrentaron con rabia a la tropa francesa, la cual hasta ese día era considerada la mejor y la más feroz, a pesar de ello, los inspirados mexicanos lograron su repliegue, obteniendo con eso, el triunfo de esa significativa batalla.
El ejemplo de lo sucedido en la batalla de Puebla, es sin duda la más grafica escena de comunión de convicciones de ciudadanos libres que lo último que se permitieron fue dejarse derrotar por la pesadumbre del ejercicio de un poder arbitrario que se pretendía usar para someter más a nuestra nación. Entonces, en base a ese ejemplo, los mexicanos debemos tomar la inspiración de aquella tropa para prepararnos de cara al cúmulo de cambios políticos que ahora se promueven desde el ejercicio arbitrario del poder público que amenaza nuevamente contra nuestras libertades; para eso, debemos primero reconocer y distinguir sin apasionamientos las condiciones en que se encuentra nuestro país conscientes del tipo de gobierno que tenemos y decidir entonces si es el mismo que queremos tener en adelante.
Los tiempos en México son difíciles ahora, por lo que antes de emitir cualquier comentario en apoyo o desaprobación del régimen que nos gobierna debemos hacer una reflexión profunda sobre la realidad política y social de nuestro país. Ahora más que nunca, las decisiones diarias que toman nuestros gobernantes pueden traernos consecuencias mucho más complejas de lo que imaginamos. Es decir, que en adelante y en espera de las próximas elecciones de nuestro representantes locales o federales nos deberá costar mucho más trabajo decidir el sentido de nuestro voto para no equivocar el rumbo de nuestra nación. Asumamos desde ahora que no hay ni amigos ni traidores de nuestra patria, no caigamos en ese juego, ya que pudieran ser estas las últimas elecciones en las cuales los ciudadanos tengamos la verdadera posibilidad de elegir con nuestro voto el régimen que nos gobierne.
La oposición seguirá desaparecida en la medida en que nosotros concedamos un poder sin límites a cualquiera de las opciones gobernantes, ni el pasado ni el presente está siendo bueno para los mexicanos, así que, inspirados en aquellos combatientes, saquemos la agudeza que nos ha faltado y tomemos las riendas de nuestro pueblo, desconfiando de todos, y exigiendo las más grandes garantías a cambio de nuestra aprobación para evitar lamentaciones, ya que solo así, podremos mañana decirnos triunfadores.
Más sobre esta sección Más en Nacional