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Coahuila

En Saltillo, la última ejecución por pena de muerte

Por Carlos Gaytán Dávila

Hace 4 años

Eran las 4:30 de la madrugada del 9 de agosto de 1961, cuando a espaldas de la vieja penitenciaría de las calles General Cepeda y Castelar, en la no menos antigua y ya desaparecida Prisión Militar, fue ejecutado un soldado que se sublevó y causó la muerte de dos compañeros y un oficial.

Algunos vecinos del lugar aún recuerdan haber escuchado la orden dictada por un capitán del Ejército Mexicano y los disparos que irrumpieron el silencio de la apacible barriada.

Tras el juicio militar fue pasado por las armas un insubordinado, que en un lugar del estado de San Luis Potosí causó la muerte de un oficial y de dos compañeros.

A esa hora y ante la expectación de una pequeña ciudad, como lo era en aquella época la capital coahuilense, el soldado José Isaías Constante Laureano fue conducido al paredón, donde lo esperaba el pelotón que habría de cumplir la sentencia de muerte del juzgado castrense.

La leyenda indica que a cada uno de los soldados se le entregó su rifle cargado con una sola bala. Solo uno de los proyectiles era de verdad, el resto eran de salva, pero ninguno de los ejecutantes sabía quién lo poseía, para que ninguno sintiera el peso de haber quitado la vida de un compañero.

La madre del Isaías Constante Laureano, el soldado insurrecto, había pedido clemencia ante el entonces presidente de la república, Adolfo Ruiz Cortínez. Suplicó al mandatario que le perdonara la vida a su hijo y la clemencia fue negada.

En México la pena de muerte se encuentra totalmente proscrita, tanto en los diferentes códigos penales de la República como en el Código de Justicia Militar.

La tarde del 17 de junio de 1957 fue la última vez que se aplicó en México la pena de muerte a civiles. Ello ocurrió en la Penitenciaría de la ciudad de Hermosillo, cerca del Cerro de la Campana, actualmente convertida en museo, donde dos infanticidas fueron llevados al paredón de fusilamiento.

En Saltillo, el último fusilamiento militar en nuestro país ocurrió el 9 de agosto de 1961.
Tiempo después sería abolida de la Constitución General de la República este apocalíptico siniestro.

La pena de muerte estaba contemplada por la Constitución de 1917 para los delitos de homicidio con alevosía, parricidio y traición a la patria, así como los del orden castrense, entre otros.

Contrario a lo que se piensa, oficialmente la prohibición de la pena de muerte en México ocurrió en el año 2005.

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