El dirigente comentó que otros establecimientos han tenido que contratar pipas con un costo entre 8 y 10 mil pesos o comprar garrafones a comerciantes, los cuales se han aumentado al doble, lo que resulta un gasto insostenible.
“ La industria entiende que la falta de agua es un problema generalizado en toda la entidad y reconoce los esfuerzos del gobierno para resolverlo; sin embargo, la industria fue una de las más afectadas durante la pandemia, no solo por el confinamiento, sino también por la reducción de horarios. Además, consumir en los restaurantes puede ser más económico para los hogares neoloneses porque se cocina al mayoreo”, subrayó García Rosales.
El agua para los restaurantes es muy necesaria porque se ocupa para muchas actividades como: cocinas, lavar platos, vasos y menaje, fregar el suelo, limpiar las vitrinas y los electrodomésticos, preparar hielo y zumos, hacer café, en los vestuarios, en los baños, entre otros.
Refirió algunas medidas instrumentadas como la concientización al personal para realizar el uso racional del agua, utilización de WC ahorradores o con mecanismos de doble descarga, sensores para activar grifos o activados con pedal y uso de electrodomésticos eficientes.
“ También evitamos cualquier fuga y reutilizamos el agua cuando es posible”, enfatizó.
La industria restaurantera en el estado genera 700 mil empleos directos e indirectos y apoya a una cadena de proveedores que venden las materias primas e ingredientes, por lo que la afectación al sector impacta a los colaboradores y a la cadena de micro, pequeñas y medianas empresas que están detrás de cada alimento.
Información por Milenio






















