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Publicado el lunes, 27 de junio del 2022 a las 04:00
Saltillo, Coah.- Entre el frío de la sierra de Arteaga, la incertidumbre de si el cuerpo resistiría las condiciones y el reto, centenares de corredores asistieron a la edición 2022 del Ultra Coahuila Garmin.
Durante horas, dosificando energía y sueño, los competidores demostraron valor y arrojo en una prueba nada fácil, en donde las piernas resistieron kilómetro a kilómetro hasta cruzar la meta, dando un último impulso de celebración, porque al final de cuentas cada minuto valió la pena para demostrarse a sí mismo que son capaces de cualquier cosa.
La fiesta deportiva del Ultra duró todo un fin de semana llenando de economía San Antonio de las Alazanas y los ejidos cercanos, en un mar de competidores de México y el mundo que se dieron cita en esta complicada travesía.
Las sonrisas en los rostros de los corredores fue la recompensa mayor de todo esto, porque ellos vieron que tienen la fortaleza de llegar hasta donde quieren y el Ultra Coahuila Garmin es precisamente la ventana o la puerta de oportunidad para vencer los miedos.
La sierra de Arteaga por más de 40 horas fue tomada por cerca de 3 mil corredores de México y el extranjero, que se dieron cita al Ultra Coahuila Garmin 2022, uniéndose todos al gran reto.
Luego de partir el sábado por la madrugada, el corredor Javier Hernández, de Tulancingo de Bravo, Hidalgo, llegando este domingo por la mañana para cumplir con los 163 kilómetros en un tiempo de 29 horas, 22 minutos y 33 segundos.
“ Hace tres años vine al evento y me encantó; en mi competencia me gustó la ruta y todo me gustó mucho, no pensé que ganaría, la mayoría del tiempo estuve solo en la montaña, hubo partes en donde me sentía muy mal por la descompensación, pero mi motivación en la carrera fueron mis hijos y se la dediqué a mi padre que ya está en el cielo”, dijo Javier Hernández.
Primero los niños
La gran fiesta internacional comenzó el viernes por la tarde dándole la bienvenida a la sierra a 200 pequeños corredores en la Ultra Coahuila Kids, compitiendo en distancias de 2 y 4 kilómetros, en donde todos recibieron su medalla de participación.
Luego, la madrugada del sábado, se dio la recepción a los corredores de diferentes puntos del país, como Saltillo, Monterrey, San Luis Potosí, Tamaulipas, Aguascalientes, Puebla, Hidalgo, Chiapas, entre otros, así como de siete países.
El sábado en la madrugada las distancias de 163.100 y 83 kilómetros partieron a la fría ruta, en medio de la oscuridad, poniendo a prueba los sentidos, claro, todos los competidores armados con linterna, una mochila en donde cargaron víveres y agua, algo ligero para no cargar con tanto, pues a lo largo del trayecto hubo puntos de hidratación y primeros auxilios en caso de requerirlos.
Más tarde, cuando los rayos del sol ya alumbraron el hermoso paisaje de Arteaga, a las 8:00 horas partió el contingente de 50 kilómetros, mientras ayer por la mañana Alina Garza Herrera, directora del Inedec, dio el disparo de salida a las últimas dos distancias en un mar de gente que se unió a este enorme reto.
En los últimos 300 metros de carretera y campo traviesa, las familias y amigos estuvieron a la espera de sus corredores con carteles, matracas y bocinas para animar a quienes hacían su último esfuerzo en la justa más demandante del país.
Para cerrar se realizaron las últimas premiaciones ayer al mediodía, en la cual se subieron los mejores tres de cada distancia, recibiendo su trofeo, que en esta ocasión fue un Brontosaurio, haciendo referencia a la Coahuila, la Tierra de Dinosaurios.
Este evento era clasificatorio al UTMB World Series Qualifier en Puerto Vallarta, en octubre, con las distancias de 55 y 100K, y 100 millas, por lo que los ganadores del pase serán dados a conocer en las próximas semanas a través de la página oficial de la carrera.
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