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Coahuila

Veni Domine

Por Joel Almaguer

Hace 4 años

Desde la ventana de la casa de la pequeña Cecilia se aprecia la cúpula de la basílica de San Pedro, en Roma. El sol vuelca su luz sobre los tejados y hace brillar la ciudad. Los ojos de la pequeña Cecilia, que miran por la ventana, se entrecierran mientras canturrea quedamente.

Nunca imagina ni sueña siquiera la pequeña Cecilia, que su carrera en el canto la llevará a romper paradigmas, tabúes. En Roma, el coro de la Capilla Sixtina canta con voces masculinas desde el siglo 15 y nadie ha pensado en romper la tradición. Años después, en 2017, Cecilia Bartoli es la primera mujer en cantar con el mítico coro y hacerlo en la Capilla Sixtina.

Ese coro que incluso negó la permanencia al gran Giovanni Pierluigi Palestrina en el siglo 16 por haberse casado. El coro, que solamente alberga voces varoniles, blancas, y en tiempos lejanos a los castrati, romperá la tradición para cantar con la maravillosa voz de Cecilia Bartoli, reconocida mezzosoprano quien se caracteriza no solamente por su portentosa capacidad vocal, sino también por su labor como investigadora en al campo musical.

Cecilia Bartoli ha traído hasta nosotros álbumes que nos develan la obra de compositores muchas veces olvidados, como el dedicado a Agostino Steffani, o también obra desconocida de autores conocidos como Salieri o Vivaldi, así como repertorio de castrati en discos como Sacrificium.

En el álbum Veni Domine, del coro de la Capilla Sixtina, Cecilia Bartoli canta bajo los frescos del genio Miguel Ángel y, en apenas tres minutos y medio, pasa a la historia como la primera mujer en cantar ahí.

La obra Beata Viscera Mariae Virgine, del compositor francés del siglo 12, Pérotin, notable compositor de la llamada Escuela de Notre Dame. Una línea melódica dulce y reverente emana de los labios de Bartoli mientras el coro se une a su oración a la mitad de la interpretación en voces infantiles que alternan con la de Cecilia para después ser acompañada por una nota pedal, grave, constante de coro de hombres.

La melodía que Pérotin el Grande compuso hace ya tantos siglos llega hasta nosotros y, como lo he dicho antes, vuelvo a decirlo: la maravilla de la música antigua es que nunca envejece.

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