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Grupo Zócalo
Publicado el jueves, 7 de julio del 2022 a las 04:20
Ciudad de México.- No existe kriptonita para Rafael Nadal. Ni el dolor ni Taylor Fritz ni su maltrecho músculo abdominal. Nada puede derribar a un hombre al que su propia familia pidió que se rindiese, que no forzara, y solo él confió en una remontada espectacular (3-6, 7-5, 3-6, 7-5 y 7-6 (4)) que le clasifica a sus octavas semifinales de Wimbledon.
Nadal dio una exhibición de esas que le comparan con el Cid Campeador, en las que demuestra que él no está muerto, que siempre vive en el límite y pelea hasta el final. La imagen de su padre y su hermana pidiéndole que se retirara, porque el músculo abdominal no le permitía sacar, y él negándose a irse, quedará para su leyenda.
Nadie creía en que lo lograra, el resto de mortales hubieran estado ya en la ducha cuando él quiso seguir luchando. Pero por eso solo él tiene 22 Grand Slams. Por eso solo él es Rafael Nadal.
Rugió Nadal al poner el 6-6. Comenzó con un “passing” que dejó a Fritz por los suelos, le siguió una derecha mortal y un revés a la línea. El manacorense arrancó 3-0, y 4-0, y 5-0. En el momento más caliente del partido fue un avión. Se llevó por delante al estadounidense y firmó una proeza más en su carrera. Menos mal que no se retiró.
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