En estos días de altas temperaturas los espacios abiertos son la mejor opción para contrarrestar los efectos del intenso sol, siempre y cuando estemos bajo una fresca sombra. En espera de que la tarde llegue, me siento al resguardo de un árbol y una fresca bebida para acompañar. La música en estas horas debe ser festiva, me digo.
Entonces pienso en tiempos pasados y cómo pasarían sus días los grandes compositores. En pleno verano, pero de 1717, Georg Friedrich Händel llevaba su música al exterior. El río Támesis y unas barcazas lo suficientemente grandes para albergar a 50 músicos serían el escenario para la llamada Música Acuática.
Esta obra compuesta por tres suites tiene una dotación numerosa para la época, pero óptima para la ocasión: el paseo por el Támesis del rey Jorge I. Mientras el rey y su corte navegan, la orquesta los sigue al son de la música del compositor.
Como podemos esperar esta música es enérgica, más festiva, llena de brío. Es digna de una tarde de fiesta y, como tal, la escucho.
Si bien la orquesta comenzó a tocar a las ocho de la tarde, no olvidemos que el verano europeo dura lo suyo y pueden darnos las 10:00 de la noche y la luz aún nos acompaña.
Así que la velada musical que se extendió hasta casi medianoche, fue una tarde noche inolvidable para todos los que seguían la barcaza del rey.
Gustó tanto la obra que se repitió esa misma velada para el divertimento del rey y grandeza de Händel, quien una vez más se consolidaba en Inglaterra como el músico más importante en su época. Y no solo por su música, sino por sus cualidades empresariales que le hacían obtener siempre provechosos contratos.
Faltarían en ese año de 1717 algunos años para que la ópera dejara de ser interesante para los ingleses y Händel volcara sus capacidades enteras a la elaboración de un género majestuoso como lo es el oratorio. Género musical que en manos de Händel se transformaría en un género más espectacular que religioso.
Entonces, ya fuera el oratorio o la fresca y festiva música acústica, la música de Georg es espectacular siempre y es una delicia poder disfrutarla tantos años después al resguardo de esta tarde calurosa.
Más sobre esta sección Más en Coahuila