La elección del candidato de Morena a la Gubernatura podría devenir en cena de negros. Ricardo Mejía, subsecretario de Seguridad Pública, es el aspirante con mayor antigüedad en el movimiento acaudillado por Andrés Manuel López Obrador. Renunció al PRI en 1997, cuando no fue postulado para diputado federal por Torreón. Armando Guadiana abandonó las filas del partido tricolor para sumarse a la campaña de AMLO en 2012. Luis Fernando Salazar brincó a Morena cuando el líder de la cuarta transformación ya se había ceñido la banda presidencial. Son los tres principales pretendientes al Gobierno de Coahuila para las elecciones del año próximo.
A diferencia del PRI, el cual se decantó desde un principio por el exalcalde de Saltillo, Manolo Jiménez; y del PAN, cuya derrota en las últimas elecciones desmoralizó a la militancia y a sus líderes, al punto de no tener hoy un aspirante a la Gubernatura, la competencia por la candidatura de Morena entró en ebullición. Mejía, Guadiana y Salazar buscan posicionarse entre la población y los votantes del partido guinda, con todos los recursos a su alcance (medios de comunicación, redes sociales, espectaculares, sondeos), cuando el proceso formalmente no ha iniciado. La campaña de Jiménez inició hace dos años con el apoyo del aparato gubernamental.
Los suspirantes de Morena a la Gubernatura desarrollan estrategias y barajan encuestas según su modo de ver y entender la política. Los tres han pasado por las urnas. Guadiana (senador) vio en la Alcaldía de Saltillo el trampolín para suceder a Miguel Riquelme, pero el priista José María Fraustro lo venció. Salazar (exdiputado federal) perdió el registro como candidato a la presidencia de Torreón por no reportar los gastos de precampaña ante el Instituto Nacional Electoral. Mejía (legislador por Coahuila y diputado local y federal en Guerrero por Movimiento Ciudadano) es, de los tres, el más identificado con el presidente López Obrador.
Morena decidirá la candidatura por medio de encuestas, pero, como en los tiempos del PRI hegemónico, la última palabra la dirá el inquilino de Palacio Nacional. Si Mejía resulta ser el elegido, el riesgo es que Salazar y Guadiana, quienes lideran las preferencias, le hagan el vacío. En Durango, José Ramón Enríquez era el primero en los sondeos, pero Morena postuló a Marina Vitela. La coalición Va por México ganó las elecciones. La debilidad de la candidata y la división coadyuvaron al fracaso. ¿Pasaría lo mismo en Coahuila si alguno de los aspirantes se revela? Salazar lo hizo en la sucesión de 2017 y contribuyó a la derrota de Guillermo Anaya.
Si el Instituto Nacional Electoral se pone estricto y sanciona los actos anticipados de campaña, los pretendientes más activos podrían ser eliminados de la competencia. Mientras tanto, la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda y la Fiscalía General de la República hacen su parte. Existen investigaciones que involucran a Guadiana y a Salazar. Al primero, por los Papeles de Pandora, una investigación sobre inversiones en paraísos fiscales publicada por medios de varios países y el Consorcio Internacional de Periodistas Investigativos; y el segundo, por sus vínculos con el Gobernador de Tamaulipas y compañero suyo en el Senado, Francisco Javier García Cabeza de Vaca, acusado por la FGR por distintos delitos. Estados Unidos acusa al Mandatario por supuestas conexiones con la delincuencia organizada. García será sustituido por Américo Villarreal (Morena), quien integró al extitular de la Unidad de Inteligencia Financiera, Santiago Nieto, a su equipo de transición.
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