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Coahuila

Lo que revela (y lo que calla) Moreira II

Por Luis Carlos Plata

Hace 4 años

En la semana llegó a mis manos un ejemplar de Jaque Mate al Crimen Organizado. Coahuila: Una Estrategia Multidimensional para la Paz, libro impreso en abril de 2022 por Editorial Planeta.

Se trata de un texto de 255 páginas escrito a cuatro manos entre Rubén Aguilar Valenzuela y un viejo conocido del estado: Rubén Moreira Valdez –tomando como referencia 18 encuentros entre los autores, acontecidos entre octubre de 2018 y febrero de 2021– usando un género híbrido entre conversación y entrevista; estilo que, justo es decirlo, por momentos despersonaliza y diluye la responsabilidad de lo narrado.

La obra fue discretamente presentada en junio, días después de la más reciente jornada electoral, con un Moreira ya más “descansadito” luego de perder en 2021 las elecciones de Gobernador en Campeche, y en 2022 las de Gobernador en Hidalgo.

Ahora bien, más allá de filias y fobias acerca de su desempeño, es la primera vez que desde su experiencia personal revela en voz alta cuestiones interesantes acontecidas durante su mandato y anteriores, algunas del dominio público y otras desconocidas.

Menciona, por ejemplo, que Javier Villarreal –entonces secretario de Finanzas del Estado, hoy sujeto a proceso en Texas– era “cercano a Moreira Valdés”, desacreditando con ello la versión oficial del ladrón solitario. De Humberto, en cambio, señala que “luego de una larga batalla jurídica, fue exonerado de todos los cargos que se le imputaron”.

O que Isabel Arvide, hoy cónsul del Gobierno Federal en Estambul, gracias a su cercanía con el Presidente de la República, operó sin cargo oficial alguno como enlace entre Humberto Moreira y mandos militares en retiro –tratando directamente con Javier Villarreal para su financiamiento– como parte de un plan que duró de julio 2008 a principios de 2010 para hacer frente a la inseguridad.          Dicha iniciativa, denominada Modelo Coahuila, en palabras de Rubén Moreira “no redujo los niveles de violencia ni contuvo la penetración de Los Zetas en el estado”.

Incluso va más allá en su crítica: “en el Gobierno de Moreira Valdés todos los indicadores de violencia crecieron a lo largo del sexenio”, afirma. “La violencia no pudo detenerse porque nunca hubo una estrategia y política claras. Ni él ni su equipo entendieron que al narcotráfico hay que combatirlo en todas sus expresiones de violencia y delincuencia”.

A otro exgobernador endilga también una dedicatoria: “Torres López desapareció al final de su breve mandato”.

En los cinco años del Gobierno de Humberto Moreira (2005-2010) y después en el interinato de Torres López (2011) los cárteles del narcotráfico se extendieron por todo el estado, en particular por la región fronteriza con Estados Unidos y en la Región de La Laguna”, precisa.

“ Los gobiernos de Humberto Moreira y Torres López, nunca tuvieron una propuesta adecuada para resolver el problema de la violencia, además de que cometieron el error de contratar exmilitares y militares con licencia (…)

“ Ellos no entendieron que combatir al crimen requiere reflexión, nociones históricas y conocimientos sobre el funcionamiento de la violencia y los movimientos armados, los cuales tienen un razonamiento propio. Si esto no se comprende, no es posible enfrentarlos”, reprocha.

De igual forma lanza un dardo contra otro exgobernador: “no entendieron los problemas sociales. Coahuila requiere 100 mil nuevos trabajos cada sexenio. En el Gobierno de Enrique Martínez, solo se generaron 3 mil, y en el de Humberto Moreira 80 mil.

“ Estos dos gobiernos dejaron un déficit de, por lo menos, 120 mil empleos (…) En el sexenio 1999-2005, prácticamente hubo crecimiento cero en el empleo (…) Asimismo, tampoco generaron la oferta educativa que requiere el estado. En sus 12 años de gestión, solo se abrieron ocho nuevas universidades y pocas preparatorias, muy por debajo de la demanda.

“ Estos gobiernos tampoco contaron con una buena estadística de los indicadores de violencia. Nunca lo intentaron, quizá porque hacerlo implicaba el reconocimiento de lo que estaba pasando y no querían enfrentarse a la realidad”, remata el tema.

Resalta, por otro lado, la candidez de Isidro López, exalcalde de Saltillo por el PAN: “sin duda era buena persona, pero totalmente ignorante en temas de seguridad y con nula capacidad para ver el horizonte de la situación (…) Con él, la gestión de la seguridad en Saltillo se convirtió en una dificultad”.

Y a manera de memorias hace un reconocimiento a excolaboradores –que, dependiendo las circunstancias políticas, puede tratarse de un beso del diablo–como Sergio Sisbeles, Armando Luna Canales, Víctor Zamora (+) y Homero Ramos Gloria.

Asimismo cita y destaca el trabajo académico de Sergio Aguayo (demandado por su hermano Humberto, en contraparte), habla de una buena relación con Felipe Calderón (en contraste con Moreira I, una vez más), Alejandro Poiré, Francisco Blake Mora (+) y Juan Domingo López Buitrón, en su día director del CISEN, y una mala relación con Marisela Morales, ex procuradora general de la república (quien exoneró a Humberto Moreira en 2012, justo es decirlo).

A Peña Nieto, por su parte, le acusa de perder la concentración luego de los sucesos de Ayotzinapa y ser “un desastre” en materia de comunicación. Con su secretario de Gobernación, Osorio Chong, admite profundas diferencias políticas.

Cortita y al pie

Además de un resumen de logros a manera de compendio, y un “manual” sobre gobernanza integrado por 15 puntos en los que sintetiza su estrategia, relata un capítulo de “historias que deben contarse”, entre las cuales figura la investigación del caso Allende, la fuga del penal de Piedras Negras, la muerte de Heriberto Lazcano, el asesinato de José Eduardo Moreira –su sobrino– así como entrevistas a los hermanos Treviño Morales –el Z-40 y el Z-42– en el marco de las diligencias en l a Seido, en la CDMX, donde funcionarios de Coahuila tuvieron participación (en 2015, año de los careos, este último delincuente infirió su participación en las elecciones intermedias de 2013 en Coahuila, a favor de la “oposición”, infiltrado en ella).

Luego habla de su relación con “los empresarios” (ponderando a tres: Jorge Dávila, Alonso Ancira y Salvador Chavarría) y los medios de comunicación; dos amenazas para asesinarlo (ambos planes a ejecutar en Piedras Negras, en 2012) y cabezas humanas frente al Palacio de Gobierno, en diciembre de 2012, ocultas entre los regalos del monumental pino de Navidad.

En resumen, Jaque Mate al Crimen Organizado, amplía y continúa el compendio denominado, De la Seguridad me Encargo Yo. Crónica del Proyecto de Seguridad Pública para Coahuila de Zaragoza 2011-2017, editado por el Gobierno del Estado, con Julián Herbert como redactor y Armando Guerra de compilador, donde funcionarios relatan en 2017, su testimonio sobre inseguridad (Homero Ramos, José Ángel Herrera, Víctor Zamora (+), Federico Garza, Sergio Sisbeles, Armando Luna, Jorge Luis Morán, Cristian Méndez y Jorge Alberto Torres).

Si bien menciona la colaboración con Nuevo León, Durango y Chihuahua, entidades vecinas, un punto trascendental me parece la relación con Estados Unidos, sin embargo esta es tangencialmente abordada en el libro.

Ahí Moreira menciona que, en 2012, al inicio de su Administración, se reunió en Washington con Janet Napolitano, secretaria de Seguridad Interior de EU, así como funcionarios del Departamento de Estado. “El objetivo era plantear la disposición del Gobierno de Coahuila al trabajo conjunto en materia de seguridad”. Además acudió con el Gobernador de Texas, Rick Perry, con el mismo propósito.

Y nada más. No explica, en seguimiento a la presunta relación, qué le respondieron a su disposición de trabajar en conjunto, o lo más importante: ¿por qué luego de un viaje más en 2013, a una gira de promoción económica, nunca más volvió a pisar el vecino país del norte?

 La última y nos vamos

Por lo demás, ¿por qué publica sus memorias ahora y no inmediatamente después de concluir su mandato? ¿Qué busca casi seis años después en Coahuila? ¿Continuar acaso en 2023 su inercia electoral de 2021 y 2022?

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