El sábado 25 de junio del 2022, Ezra, un pequeñín de 2 años, y Claudia, su joven mamá, acudieron a la mejor fábrica de piñatas que tiene la ciudad, pues el niño cumpliría años y qué mejor celebración que con unos de estos artefactos de origen chino, cuya costumbre de elaborarlas pasó a Italia, y de ahí, los frailes la trajeron como instrumento de evangelización a México.
Los atendió “El Messie”, quien preguntó “¿y cómo se llama este niñito tan hermoso?”. “Ezra”, contestó la madre muy orgullosa. ¡¿Queeeé?!, Ezra.
“¿Qué significa?”, preguntó el famoso piñatero, y Claudia le contestó “¡Al que Dios ayuda!”, pues déjame darle un beso en la frente y un fuerte abrazo, a ver si Dios permite que no sean tan intensos mis dolores, pues tengo una enfermedad terminal, cáncer en la medula, y Le Messie lloró intensamente. Enjugando las lágrimas atendió el pedido, les dijo “esta será la última piñata que haré”. A los cinco días siguientes acudieron los dos por la piñata, ahí en la calle Matamoros 864, donde José Baltazar González García hizo todo un pequeño emporio artesanal, que luego sería copiado por otros. Ya no estaba Le Messie, los recibió su hija Mónica, quien comentó “mi papá ya no va a hacer piñatas, está muy malito, pero nosotros seguiremos con la tradición”.
Él entró al negocio de la elaboración de piñatas por mera casualidad, pues siendo propietario de una taquería en la colonia Oceanía, un 15 de septiembre para celebrar las fiestas patrias decidió adornar su local con tres de estos artefactos, pero los clientes pensaron que estaban a la venta y se los llevaron. Le seguían pidiendo piñatas, las que adquiría en el Mercado Juárez y pensó, “y si me dedicó a este nuevo oficio”, y emprendió una carrera de más de 30 años, que dejó toda una estela de recuerdos en los hogares, donde sus piñatas alegraban las fiestas, no solo de los niños, sino de los adultos también. Aprendió el oficio artesanal e instaló su taller en la calle Matamoros 864, de la Zona Centro de Saltillo.
El miércoles 27 de julio por la madrugada este personaje que se volvió tan famoso, había perdido la batalla contra el cáncer de médula, terrible mal que se forma en las células madre formadoras de sangre de la médula ósea (tejido blando esponjoso en el centro de la mayoría de los huesos). Las leucemias y el mieloma múltiple son cánceres de médula ósea.
El apodo del Messie lo recibe de un francés que acudía a su taquería, y con su característico idioma galo, mezclado con el español, le pedía los tacos, el refresco y las salsas, “¡Messie!, por favor una orden de tacos”.
Y Messie se le quedó. La gente así identificaba al buen José Baltazar González García.
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