Un pueblo mágico es una localidad que tiene atributos simbólicos, leyendas, historia, hechos trascendentes, cotidianidad, en fin magia que te emanan en cada una de sus manifestaciones socioculturales, y que significan hoy día una gran oportunidad para el aprovechamiento turístico.
El programa Pueblos Mágicos contribuye a revalorar a un conjunto de poblaciones del país que siempre han estado en el imaginario colectivo de la nación en su conjunto, y que representan alternativas frescas y diferentes para los visitantes nacionales y extranjeros.
Esta es la definición que la Secretaría de Turismo federal nos brinda para explicar en esencia lo que se requiere para pertenecer a esta exclusiva y mágica categoría.
¿Y porque empiezo esta columna escribiendo sobre este tema? Pues porque mágicamente coincide con la semana pasada estuve en la cabalgata del pueblo mágico de Viesca, y esta semana hice lo mismo pero en el pueblo mágico de Cuatro Ciénegas, ambos orgullosamente coahuilenses.
En ambos sitios se celebró la Feria Municipal, y en ambas poblaciones, como es tradición en todo, o en casi todo Coahuila, se llevaron a cabo sus respectivas cabalgatas.
Y aunque parezca increíble, demasiada coincidencia, o coordinado a propósito, el próximo fin de semana hay una cabalgata que inicia en General Cepeda, y ¿donde cree usted que termina? Pues en el pueblo mágico de Parras.
Según la información recabada, Coahuila cuenta con seis pueblos mágicos, que son: Arteaga, Candela, Cuatro Ciénegas, Guerrero, Parras y Viesca; no es fácil o común estar en esta mágica categoría, según estadísticas, en nuestro país hay cientos de miles de poblaciones donde vivimos mas de 130 millones de mexicanos, y solo hay 132 pueblos mágicos.
Coahuila es el estado del norte de México que tiene mayor número de pueblos mágicos; comenzó en 2004 y desde entonces ha logrado crecer mucho gracias a su promoción turística.
Por ello no es de extrañar que su secretaria de Turismo, la emprendedora y activa Azucena Ramos, estuvo nuevamente montada a caballo en la cabalgata de Cuatro Ciénegas, por un lado cumple con sus actividades como funcionaria de Gobierno, y por otro literalmente da “rienda suelta” a su amor por los caballos y el ambiente de charrería y rodeo que frecuentó desde niña y adolescente en compañía de sus primos, el siempre simpático y efusivo Pacheli Ramos, el profesional juez de rodeo Paco Galindo, (hermano de nuestro querido y extrañado compañero jinete Fernando Galindo qepd) y Armando “Mandin” Aguirre Figueroa, quien fuera exitosamente muchos años presidente de la Federación Mexicana de Rodeo.
Por tercera vez consecutiva se unió a las cabalgatas de Coahuila el secretario de Inclusión y Desarrollo Social, Manolo Jiménez, nuevamente montó a su yegua Nube y al entrar a la ciudad recibió los saludos afectuosos y entusiastas de la gente apostada en las banquetas presenciando pasar a los cabalgantes y a las carretas decoradas.
Al término del trayecto Jiménez Salinas se separó unos minutos del contingente que encabezaba el desfile, y se mezcló a caballo democráticamente entre los cabalgantes rezagados, saludando a la raza y sacándose fotografías con quien se lo pedía; andar a caballo une a las personas sin brechas ni distinciones.
El alcalde anfitrión lo fue en esta ocasión el popular y alegre Beto Villarreal, siempre con una gran sonrisa natural, amable, sencillo, asequible, cualquiera se le acercaba y a todos les daba un abrazo, como uno más del pueblo de la gente buena de Cuatro Ciénegas, un auténtico líder querido y respetado, pero además estrechamente cercano a sus conciudadanos.
Quien no haya ido a Cuatro Ciénegas, no sabe de lo que se ha perdido; además de conocer y convivir con su gente, que como ya manifesté, es “a todo dar”, porque “se dan”, se entregan como excelentes anfitriones, Cuatro Ciénegas es un lugar único no solo en Coahuila, o en México, es único a nivel mundial.
Además de que orgullosamente es un pueblo mágico, Cuatro Ciénegas es un laboratorio natural de la evolución de la vida en el planeta, no por nada se le conoce como “Las Islas Galápagos del Continente” y en 1994 se decretó como Área de Protección de Flora y Fauna, con una extensión de 10 mil 670 kilómetros cuadrados.
Existen ahí especímenes que durante cientos de años se creyeron extintos, o que solo existen ahí, que no hay en ningún otro lugar del planeta, como la singular tortuga bisagra.
La NASA considera a Cuatro Ciénegas uno de los pocos ecosistemas modelo que permiten entender la evolución de la Tierra primitiva y diseñar estudios en torno a la posibilidad de vida en otros planetas, como Marte.
Una particularidad de Cuatro Ciénegas es que combina perfectamente su importancia científica con la capacidad para ofrecer a los turistas actividades recreativas como buceo, ciclismo de montaña, fotografía de paisaje, subacuática y de vida silvestre; campismo y rápel; y al mismo tiempo poder observar las diversas y extrañas formas de vida que allí se encuentran, un aprendizaje cultural y turístico.
Así que yo les sugiero que en su próximo viaje de exploración y esparcimiento, se dirija directamente a Cuatro Ciénegas de Carranza, Coahuila.
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