La plenaria del grupo parlamentario de Morena en Puebla fue el reverso de la celebrada por el PRI en Saltillo. Ignacio Mier Velazco se aprestaba para asumir la presidencia de la Junta de Coordinación Política de la Cámara baja en sustitución del priista Rubén Moreira. Los nombres de Mier, Rosa Icela Rodríguez y Ricardo Mejía, secretaria y subsecretario de Seguridad Pública, fueron coreados como futuros gobernadores de Puebla, Ciudad de México y Coahuila, según las crónicas, cosa que al Mandatario anfitrión, Miguel Barbosa, no le cayó en gracia.
Tampoco al gobernador Miguel Riquelme debe tener contento que Mejía haya tapizado el estado con espectaculares donde promueve su candidatura, anticipa el fin de 94 años de hegemonía priista y promete encausar a los responsables del quebranto financiero de Coahuila. Riquelme sabe que el proceso para nombrar a su sucesor es complejo. El escenario lo complican aún más las presiones políticas y un cierre de sexenio con estrechez económica, lo cual afectará la operación electoral. Una declaración suya en la asamblea de diputados del PRI refleja la situación: «Soy un Gobernador surgido del PRI, y pondré en la cancha todo para dejar a un Gobernador de mi partido».
El PRI ha mantenido la disciplina y la unidad en torno de Manolo Jiménez, el ungido. En su carácter de jefe de Gobierno y de partido, Riquelme trabaja horas extras: hace amarres, entrega nombramientos para restarle posibles aliados a Mejía y lidia con la renuncia del diputado federal Shamir Fernández, uno de sus operadores. El expriista fue presentado como nuevo miembro de Morena en la asamblea de Puebla. Al mismo tiempo se empiezan a abrir frentes contra el ejecutivo local y sus colaboradores más cercanos.
A semanas de que Morena designe candidato en Coahuila, Mejía pisa el acelerador. El político lagunero contrarresta la falta de cobertura en la prensa del estado con una mayor presencia en los medios nacionales. En una entrevista con Milenio Televisión lo presentaron como el favorito para la candidatura. Manifestar un deseo legítimo (ser Gobernador), no infringe ninguna norma, afirma. «Ha habido 18 años de control férreo y corrupto de una sola familia en el estado, la familia Moreira (…). Estoy acostumbrado a enfrentar criminales, pero estos son criminales políticos».
De acuerdo con Massive Caller, Mejía se separó casi cinco puntos del senador Armando Guadiana y está a menos de seis de Luis Fernando Salazar, también aspirantes a la Gubernatura. Otros sondeos lo ubican en primer lugar. El funcionario federal dio un golpe de efecto el 27 de agosto, cuando presentó al diputado local Rodolfo Walss como parte de su proyecto «para construir el cambio que nuestro estado requiere, para derrumbar el imperio de corrupción e impunidad (…) vamos a terminar con la noche negra del moreirato y a construir una nueva historia». Walss renunció al PAN el 29 de junio en protesta por la alianza con el PRI para competir por la Gubernatura.
En el video grabado con Mejía y difundido en redes sociales, el expanista advierte: «Durante los últimos 17 años el estado ha sido impunemente saqueado por el grupo político que comandan los Moreira. Coahuila ya no aguanta otros seis años más de este saqueo (…) es momento de sumar (…) vamos a sacar adelante a Coahuila». Walss, a diferencia de Shamir Fernández, tiene reconocimiento social por su trayectoria y desempeño en el Congreso donde es una de las pocas voces críticas. Ha denunciado la megadeuda y el fraude del Metrobús Laguna. El PAN se apagó.
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