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Grupo Zócalo
Publicado el jueves, 15 de septiembre del 2022 a las 03:37
Ciudad de México.- Jaime Camil solo vio una vez a Chente, pero hoy, después de haberlo interpretado en su bioserie El Rey, Vicente Fernández, lo conoce tan bien que incluso le encuentra muchas similitudes con su padre y puede decir que recibió una educación como la de sus amigos Vicente, Alejandro y Gerardo Fernández.
Para el actor, “El Charro de Huentitán” era un hombre honesto, de palabra, que luchó por su carrera sin temor porque no tenía nada que perder.
Sus dificultades en el camino a la fama son lo que quiere impulsar en la historia, autorizada por la familia y que Netflix estrena hoy. Construyó su personaje basándose en relatos de Ana Gabriel y entrevistas íntimas que el cantante le ofreció a Verónica Castro y Ricardo Rocha.
“ La consigna era estar alejados de la parodia, la imitación y la caricatura. La serie es un drama, no una comedia, y pasa 98 por ciento en situaciones íntimas de Vicente y su familia, no de Vicente en el escenario”, resaltó Camil.
“ Hay un Vicente que canta y parodia todo el mundo, está el Vicente de las películas, una versión todavía más exagerada, pero nuestra serie vive en el Vicente íntimo, en la intimidad de su familia, de las decisiones difíciles que tuvo que tomar, de los obstáculos en su carrera, todas las adversidades que tuvo que vencer”.
Para darle vida al intérprete de Acá Entre Nos, el protagonista de la serie Jane the Virgin vivió una odisea.
Cuando recibió la invitación al proyecto, la producción ya llevaba cuatro meses buscándolo. Las agencias de representación no habían avisado al actor y respondían, por él, que no estaba interesado.
Por ello, al aceptar, tuvo poco tiempo. Llamó múltiples veces a Ana Gabriel para que le contara cómo era El Hijo del Pueblo en las giras y descubrir aspectos desconocidos por el público, los cuales contará en 36 episodios.
“ Como creció en una pobreza extrema, en todas las decisiones que tomaba no había nada que perder, por eso firmaba por 50 años con managers que decían ‘yo te voy a hacer famoso’, y luego se le aparecían para decirle que les debía el 50 por ciento de lo que había hecho en su carrera.
“ Era muy alebrestado, muy atrabancado, porque cuando no hay nada que perder, tomas cualquier decisión que en tu percepción avance o ayude a avanzar la carrera. Más que nada era perseverante, disciplinado y honrado. Él solito puso la música de mariachi en el mundo”, opinó el también estelar de La Fea Más Bella.
Camil trabajó su versión del ídolo junto a otros tres actores que dieron vida al charro en diferentes etapas: Kaled Acab, en su niñez; Sebastián García Huerta, durante la adolescencia, y Sebastián Dante, de adulto joven.
Entre ellos desarrollaron varios ejercicios actorales de conexión energética, como verse representar al cantante e imitarse mutuamente o preguntarse qué le diría una versión adulta de Chente al niño que fue. Gracias a ello, creen que pudieron darle solidez a las distintas etapas que vivió.
“ La parte de mi Vicente es uno que se está adaptando no sólo en el terreno profesional, sino en el familiar. Va construyendo su vida y su familia y su carrera. Es cómo Vicente va adaptándose, va luchando, concretando todo lo que quiere lograr, pero le cuesta. Es un mundo a veces hostil el que está afuera”, consideró Dante.
Los más pequeños no tenían un referente claro de cómo era Fernández en su infancia por la falta de videos de aquellas épocas, pero Acab, de 11 años, se asesoró con su abuelo, admirador del cantante.
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