En 2020, la economía de Coahuila generó 789 mil 863 millones de pesos, lo que le permitió contribuir con 3.6% al Producto Interno Bruto (PIB), aportación similar a la de entidades como Chihuahua y Sonora, que las coloca en el sexto lugar del ranking nacional de participaciones al crecimiento económico anual del país, que históricamente ha sido liderado por la Ciudad de México. En cuanto a demografía, para ese mismo año, su población era de 3.1 millones de habitantes, de los cuales 92% vivía en ciudades o áreas urbanas, el resto se asentaba en el campo o sector rural. Y su esperanza de vida llegaba a 75.5 años. El promedio de escolaridad en el país era de 9.7 años, mientras que en Coahuila era mayor: 10.4 años de estudio (Fuente: Inegi).
De acuerdo con el Índice de Desarrollo Humano (IDH), los datos anteriores hacen de la entidad un asentamiento de relativo desarrollo socioeconómico con estabilidad política, sin alternancia en la gubernatura, la cual por largos años ha emanado del PRI. Su desarrollo es superior al de los estados del sureste del país, pero inferior al alcanzado por Nuevo León y Guanajuato.
Enseguida se mencionan algunos claroscuros de la economía coahuilense:
Crecimiento económico. Este factor a menudo se mide a través del comportamiento del PIB, el cual registra la producción de bienes y servicios en un año. En el estado, al menos de 2000 hasta 2019, su crecimiento ha permanecido sin grandes cambios, el cual ha sido relativamente estable, con avances marginales. En ese lapso no pudo llegar al 4% de aportación al PIB nacional.
En una mirada retrospectiva de menor alcance temporal, los últimos cinco años (2016-2021) registran que las actividades económicas crecieron 0.05%, cifra muy raquítica, influida por los estragos de la pandemia, y uno de ellos fue la disminución de la demanda estadunidense de vehículos y autopartes. De 2019 a 2020, la economía se contrajo 11.4%, si esa tasa se pone en perspectiva, para dimensionarla, en ese mismo periodo la economía mexicana se desplomó 8.4 por ciento. Por otra parte, en 2021, el PIB de Coahuila crecía 5.3% con respecto al año previo. Sin embargo, no fue suficiente para compensar la tasa negativa de 2020. Lamentablemente la economía sigue cayendo, pues en el primer trimestre de 2022, se registraba -2.8% en relación con el mismo trimestre del año anterior (Fuente: Inegi).
La economía depende en gran medida de las actividades secundarias (industria) y terciarias (comercio y servicios), pues más de 95% de su valor se genera de la explotación o aprovechamiento de esos sectores. Por décadas se ha marginado de la agenda política a la rama agropecuaria y cinegética, que en el pasado, por vocación natural, florecía en las regiones Centro y Norte del estado. Al relegarla de la formulación de políticas públicas se perdía el objetivo de contribuir a la seguridad alimentaria del país, particularmente en épocas de encarecimiento de las importaciones de alimentos.
Concentración geoeconómica. Coahuila es uno de los estados con mayor extensión territorial, no obstante, la actividad económica se concentra a lo mucho en 4 o 5 de sus municipios, lo cual es un reflejo de la composición de su PIB, en donde tienen la hegemonía las ramas orientadas a la industria automotriz, alimentaria y minera, sectores que habitualmente buscan las ventajas competitivas que les ofrecen las ciudades para instalar a sus empresas.
La estratégica localización de la entidad federativa, con dos municipios fronterizos -Piedras Negras y Acuña-, no ha beneficiado a la población, probablemente por la carencia de infraestructura carretera y urbana, así como por la falta de incentivos fiscales y de promoción estatales. Independientemente del partido que postule al candidato ganador a la gubernatura de la entidad, la agenda económica que le espera al futuro gobernador (2023-2029) no es nada sencilla de cumplir, siempre y cuando tenga la capacidad y el interés de colocar nuevamente a Coahuila en la senda del crecimiento.
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