Los gobernadores controlan las maquinarias electorales de los estados. Esa situación le permitió al PRI recuperar la Presidencia en 2018. Sin embargo, hoy las circunstancias juegan en favor de Andrés Manuel López Obrador. Morena tiene la sartén por el mango para volver realidad las encuestas que anticipan su triunfo en los comicios de 2024, pues su bandera ondea ya en 22 estados y el año próximo podría sumar al menos otro. La carrera presidencial se aceleró tras el cuarto informe de AMLO. El Gobierno inicia su último tercio con más sombras que luces, pero aun así la aprobación del líder de la 4T es elevada. La coraza de la legitimidad está abollada, pero no del todo desgastada.
En el contexto de la sucesión y del informe, El País, Enkoll y W Radio aplicaron del 16 y el 19 de agosto la encuesta «Presidenciables 2024». Para el 45%, el principal problema del país es la inseguridad; el segundo, la economía (35%) y el tercero, la corrupción (20%). La mayoría de los consultados (38%) relaciona la inseguridad con los asaltos, delito de competencia local, más que con el narcotráfico (13%), del ámbito federal. El robo a casa habitación (10%) tuvo más menciones que el secuestro (8%), según la pesquisa.
Con respecto a los enfrentamientos entre grupos del crimen organizado en Michoacán, Baja California, Guanajuato y Chihuahua (los dos primeros gobernados por Morena y los segundos por el PAN), el 28% señala a los mandatarios locales como responsables de evitar los hechos violentos; y al presidente López Obrador, el 22%. La Guardia Nacional, el Ejército y la secretaria de Seguridad Pública, Rosa Icela Rodríguez, ocupan los siguientes lugares con menos del 10%. La mitad considera que AMLO hace lo necesario para evitar la violencia; el 47% respondió que no.
Gobernar 22 estados le concede a Morena ventajas políticas y electorales, pero también lo pone contra las cuerdas, pues dominar la mayor parte del territorio nacional sin reducir la violencia lo exhibe como un partido incompetente. En la reciente evaluación de Grupo Reforma sobre el desempeño del Presidente, la inseguridad vuelve a ser su talón de Aquiles. Para el 69% de la muestra, la mejor estrategia contra la delincuencia organizada consiste en «aplicar toda la fuerza del Estado».
La táctica de «abrazos, no balazos» recibe una aceptación de apenas el 16%. Aun así, para el 39% la política de seguridad del presidente López Obrador ha sido más efectiva que las aplicadas por Felipe Calderón (12%) y Peña Nieto (7%). En los temas de programas sociales, educación, salud, combate a la pobreza y trato con los medios de comunicación, las menciones favorables superan a las negativas. En lucha contra la corrupción, economía, abasto de medicamentos, seguridad, relación con los partidos y combate al crimen organizado, la situación se invierte.
A pesar de los resultados insatisfactorios de la 4T, el 68% de quienes votaron por AMLO en 2018 dijeron que volverían a sufragar por él. El 20% respondió que no. El Presidente es dueño de la agenda política y mediática. Los gobernadores de oposición, que en los tres últimos sexenios le impusieron condiciones a Vicente Fox, Felipe Calderón y Peña Nieto, hoy son minoría. Perdieron influencia en el Congreso y López Obrador les cerró las llaves de la Secretaría de Hacienda. Con 22 estados en poder de Morena, cinco del PAN, dos del PRI y dos de Movimiento Ciudadano, la sucesión presidencial de 2024 parece de trámite.
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