Aquella tarde del 22 de agosto de 1963, oscuras y amenazantes nubes ensombrecían el panorama. Se festejaba de manera “familiar” el Día del Bombero. Por un lado, los elementos de la Internacional Harvester y por otro los de la Compañía Industrial del Norte, empresas que facilitaban sus respectivos carros de bomberos y su personal voluntario en casos de emergencia a la ciudad de Saltillo.
Los de la Harvester tuvieron una austera celebración, no asi los de la Cinsa, que se prolongó por algunas horas.
Un llamado de auxilio movilizó al personal espontáneo de ambas corporaciones. Se incendiaba un automóvil propiedad del celebérrimo coronel Aburto Valencia, a la altura del kilómetro 25 de la antigua carretera a Monclova.
El capitán Juan Beltrán Bustos conducía el camión apagafuegos de le International Harvester, que solo tenía permiso de la empresa para desplazarse hasta 7 kilómetros fuera del perímetro urbano de la ciudad, y al intentar regresar fue persuadido, (obligado) por un federal de Caminos a acudir al lugar del incidente.
De regreso se encontraron a los Bomberos de la Cinsa, a quienes indicaron que ya habían apagado el fuego, y estos se regresaron detrás. A la altura de Altamira, a unos 9 kilómetros de Saltillo, Bustos Beltrán sintió un fuerte golpe en su unidad, pensó que era una llanta, pero no, se había estrellado en la parte posterior del camión de la Cinsa. Murieron dos bomberos: Jesús Vega, de la Harvester, y Armando García, de la Compañía Industrial del Norte. Hubo varios lesionados de consideración. Desde ese día se suspendió por varios años el servicio de Bomberos de la empresa perteneciente al Grupo Industrial Saltillo.
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