Nacional
Por
Grupo Zócalo
Publicado el miércoles, 2 de noviembre del 2022 a las 08:21
Saltillo, Coah.- Como ya es tradición, cada 2 de noviembre, Día de Muertos, Zócalo Saltillo les trae las calaveras literarias, mismas que retratan la realidad de nuestro entorno, de los actores políticos del momento y su posible futuro, real o inventado, ante la mirada de la catrina, la huesuda, la parca, la calaca.
Miguel Ángel Riquelme Solís
Acababa de dejar Palacio para irse a una reunión, Riquelme caminaba despacio pensando en su natal Torreón. Pero antes de entrar al cónclave se le apareció la calaca, es hora de que esto acabe, anda devuélvete y empaca.
No señora, aun no es el momento, tengo que dejar a Coahuila seguro, le dijo Miguel Ángel, no miento, primero está mi deber con el futuro. La muerte gritó una blasfemia, ¡Por tu culpa no se llenan los panteones, cuando combatiste la pandemia, y metiste delincuentes a prisiones! Pero aprovechando la perorata, llegó el Ejército y la Guardia Nacional, rescataron a Riquelme de la flaca, para su sexenio terminar.
Por esta vez te salvaste, dejaré tu tumba en la fila pero regresaré a ver a quien dejaste, gobernando a Coahuila.

Manolo Jiménez Salinas
“A Manolo se le llegó la hora”, dijo la huesuda sin demora.
“Pero la hora del destape, de la muerte, no hay quien se escape”.
“Manolo todavía trae mucha pila, siempre anda de gira, el primero en la fila. Anda echado pa ́delante,
con trabajo constante…
Por perseguirlo me quedo en los huesos, en Coahuila, necesitamos uno de esos”.

José María Fraustro Siller
El camposanto se puso serio, llegó Chema Fraustro a poner orden, al ministerio del imperio, para que las cosas no se desborden.
No faltó el calavera que quiso pasarse de la raya, no faltó el correlón, el canalla o el gandalla, a todos les dio frescobote, pa mantener la seguridad.
Porque en Saltillo se respeta la seriedad.

Jericó Abramo Masso
¡Fuera máscaras! Gritó la calaca, ¡Ánimo! Replicó Abramo Masso. Que la caballada no anda flaca, allí va, paso a paso. Que al llamado de unidad, todos enfilados al panteón, van en fraternidad.
Por un solo campeón.

Andrés Manuel López Obrador
En la mañanera lo esperó para llevárselo al panteón, y ese día se enteró que el Presidente se iba a León. Allá fue que lo atrapó, los achaques lo vencieron, la muerte lo cargó y la escena todos vieron.
“Adiós mi Presidente”, le dijo el general, a buscar al siguiente.
¿Será Marcelo, Claudia o Monreal?

Armando Guadiana
Le cayó la muerte a Guadiana cuando de los toros disfrutaba, la parca de buena gana, al senador se lo llevaba. Déjame seis años para ser Gobernador, reclamaba entre regaños el todavía legislador.
La flaca le decía: Nos espera el enterrador, es un tal Mejía, que te acusa de traidor.

Tania Flores Guerra
Entre gritos de pobladores que demandaban su ayuda la muerte encaró enojada a Tania Flores “Billetes”, y la Presidenta de Múzquiz por una mala elección, es mejor conocida como la “Reina del Carbón”. Recibió la muerte mil peticiones para que a la “autoridad” se la llevara al panteón, mas la pelona temía que si eso ella lo hacía, crearía contaminación. Sé de tus antecedentes, dijo la muerte altanera y tronándole los dientes le advirtió; por peleonera con billetes o sin ellos ahora sí vas para afuera.

Norma Treviño
De jeans y blusa vaquera y sobrada de paciencia, se vio a la muerte sonriendo entrando a la Presidencia.
Así es que doña huesuda haciendo a todos un guiño, llegó hasta la oficina de doña Norma Treviño.
No te asustes mi güerita, la tranquilizó la muerte, solo vengo a visitarte, porque has chambeado muy duro y me impide llevarte. Y bueno, pues ya te dejo, yo ya me voy al carajo, a lo menos por ahora, porque qué tal si algún día me sales legisladora….

Miguel Mery Ayup
Hasta el Tribunal de ultratumba llegó Miguel Mery en audiencia, se te acusa de no descansar nunca consiguiendo presupuesto extra.
Se necesita para más juzgados, y para una Ciudad Judicial, dijo Mery Ayup a los magistrados en el panteón municipal.
Denme chace de seguir modernizando la justicia del estado, y les prometo que terminando me devuelvo resignado.
Le hicieron entonces caso, lo dejaron más años vivir, para cumplir con lo pactado y en Coahuila justicia impartir.

Ricardo Mejía Berdeja
Quería sorprender a Berdeja la muerte muy bien vestida, al ver las cifras que el crimen deja, fue ella la sorprendida.
Anda con muy mal ceño porque no le da la encuesta, al expolicía acapulqueño que por la Gubernatura apuesta.
La muerte se lo encontró de campaña por la entidad, irresponsable resultó: dejó su encargo en Seguridad.

Luis Fernando Salazar
Fue la muerte por Luis Fernando pero no pudo cargarlo, estaba entrenando y del gimnasio había que sacarlo. De Morena consejero, al Gobierno aspiraba, el hoy “Niño moreno”, la muerte le frustraba.
Finalmente lo sacó y al hombro se lo echó, aspirantes quedan menos sobre todo laguneros.

José María Morales Padilla
Un día a Coahuila la muerte viajó, buscando mariachi que le tocara su canción, desde el Reino hasta Ramos ella buscó, y en el Mesón fue donde a Chema se topó. La fiesta comenzó tomando tequila, “qué alegría la mía que llegara este día” exclamaba contenta la famosa catrina, que con mucha satisfacción, reía y aplaudía abrazada de Morales.
Desde tamales, hasta pan de pulque, ella degustó y con clamatos y mezcal terminó; ya muy llena y satisfecha, la catrina la cuenta en el Casinito no pagó, pero estaba tan contenta, que no se lo llevó.

Mario Dávila Delgado
Buscó al Alcalde en el Seguro, en el Pape y la Bartola; de roer es hueso duro, pensó la muerte sola.
Activo es el panista, no solo en la Alcaldía, por un Gobierno aliancista, él su resto apostaría.
Lo encontró en negociaciones de la alianza por Coahuila, se lo llevó a puros tirones, antes de emprender la huída.

Emilio de Hoyos
De mal humor y gruñendo llegó la muerte a Acuña, pero según la huesuda, famosa por criticar, nunca será una ciudad, menos puerto del futuro. Buscaba y lo encontró al alcalde Emilio de Hoyos, a quien sorprendió tapando a sus tocayos los baches, en una muy buena acción y preparando mapaches pa la próxima elección.
Tú ya estabas bien “morido” en la UDC, dijo furiosa la muerte, porque pa ser Alcalde de Morena te colgaste.
Después de todo, siguió, la vergüenza no te alcanza, porque en ambos “partidazos” lo fuerte son las transas.

Román Cepeda González
“¡Jálale, vente para el panteón!”, reclamó la Catrina a Román Cepeda.
“Me vale que reines en Torreón, aquí estamos en tiempos de veda”. El Alcalde se niega a morir junto con sus sueños de gobernar. No quiere dejar de sufrir.
Aunque lo apoye solo un centenar.

Hilario González
Don Hilario la misa celebraba, con devoción la feligresía oía, no así la huesuda que impaciente estaba pues con urgencia llevárselo quería.
Ya párele a la homilía, me lo quiero llevar, vociferaba dispuesta al micrófono arrebatar, pero el Obispo se extendió y nunca oportunidad le dio.
Al finalizar la muerte ya lo quería cargar, pero el Obispo le pidió esperar, pues el juego de rayados iba a comenzar. La calaca se enojó y se lo llevó, exorcista no alcanzó a nombrar, ni al padre Razo parroquia dio, por tardar tanto en designar.

Salvador Hernández Vélez
Pena el rector por los pasillos buscando la salida del problema: la Universidad no tiene un peso en sus bolsillos, la Federación la dejó sola, ¡qué dilema!
La calaca se lo llevó sin bochorno para que cocine un buen asado; ya dejó encendido el horno para un pescado sarandeado. Cocinero consumado el rector, que no pudo con la necedad del Presidente, por más que intentó ser eficaz gestor, tambalean los aguinaldos de los docentes.

Azucena Ramos
Andaba Azucena Ramos de gira por el estado, cuando llegó la huesuda: ‘vámonos pa la tumba’. ‘Déjame otro ratito’, contestó la funcionaria, ‘nomás otro pueblito y a la funeraria’.
‘Pero que sea rapidito’, le dijo medio severa, y ahí siguen penando ella y la calavera.
Lizbeth Ogazón Nava
Lizbeth Ogazón legislaba, promoviendo iniciativas, sin pensar que lo que amaba, la llevó a la sepultura.
La calaca te llevó, en tu curul muy sentada, ¡qué rechula está la flaca! Me llevo a esa diputada.
Hoy la izquierda está de luto, ya no está la valiente que siempre los defendió, de la derecha con desatino. Hoy se escucha su voz diciendo, a lo lejos del panteón, hagamos historia, y ¡Viva la cuarta “destransformación”!
Raúl Vera López
Don Raúl obispo ya no era, por lo que la calaca quería despacharlo, pero por más que esta quisiera,
al camposanto era difícil llevarlo.
A veces andaba con los desaparecidos, otras a los migrantes ayudando, muchas veces se le escapó a la huesuda, para atraparlo estaba batallando.
Pero en su charla de política aprovechó, que el dominico distraído estaba, fue ahí donde al féretro lo echó, y al cementerio por fin se lo llevó.
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