Seguridad

Publicado el viernes, 11 de noviembre del 2022 a las 09:37
Monterrey, NL.- La falta de un hospital con suficiente equipo médico en Salinas Victoria marcó la diferencia entre la vida y la muerte para el pequeño Dereck, quien a sus 2 años falleció tras ser mordido en la cara por su perro, en la Colonia Emiliano Zapata.
Jesús Pérez, abuelo de Dereck, relató a EL NORTE las dificultades que vivió la familia para conseguir atención médica para el menor, quien sufrió heridas en la boca y en la barbilla.
La tragedia inició después de las 13:00 horas del martes, recordó, cuando su nieto salió al patio a lavarse las manos y se acercó a “Reider” un pastor belga que al estar comiendo lo mordió sorpresivamente.
Desesperado, Jesús cargó al menor y corrió tres cuadras hasta la Avenida Francisco Villa en donde esperó un taxi para ir a la unidad médica Nueva Vida, una modesta clínica particular sin los recursos necesarios para la emergencia.
“Le estaba saliendo mucha sangre al niño”, recordó, “llegamos a la clínica y el doctor dijo que no lo podía atender porque no había anestesia pediátrica”.
“Dijo que necesitaba atención de un cirujano plástico y sólo le puso unas gasas mientras llegaba una ambulancia”.
Paramédicos de Protección Civil municipal lo trasladaron al Hospital Universitario, a más de 30 kilómetros de distancia y al menos 40 minutos de camino.
“En el hospital nos dijeron que estaban atendiendo a otro niño que llegó más grave y a los diez minutos salieron unas enfermeras para decirnos que mi bebé falleció de un paro cardiaco, no sabemos qué pasó”, dijo Jesús.
Ayer, Eyra Yuleth, de apenas 15 años, mamá de Dereck, hacia los trámites para darle el último adiós al menor y trasladar el cuerpo a San Luis Potosí, de donde es originaria la familia.
El pastor belga que atacó al niño, tenía nueve años, pero apenas llevaba tres meses en casa, tiempo en el que nunca se había portado agresivo, señaló el abuelo del menor.
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