El Instituto Nacional Electoral (INE) goza de buena salud y la opinión de los mexicanos sobre su desempeño es positiva, si bien en el último año retrocedió 11 puntos al pasar del 65% al 56%. Antes de las manifestaciondes del domingo, la elevada autoestima que el INE tiene de sí mismo sufrió un revés al conocerse que el 51% de los mexicanos apoya la reforma electoral promovida por el presidente Andrés Manuel López Obrador. El 93% está de acuerdo en reducir el financiamiento a los partidos y el 87%, en disminuir el número de diputados y de senadores.
Los datos corresponden a una encuesta interna del INE, etiquetada como Segundo Levantamiento Coyuntural de 2022, realizada entre el 9 y el 10 de septiembre pasado a instancias de la Coordinación de Comunicación Social. La pesquisa tiene un grado de confianza del 95% y un margen de error del 5%. Publicar la información en el portal de transparencia dos semanas después generó suspicacias. Mario Llergo, representante de Morena en el consejo del INE, acusó al organismo de ocultar los resultados del sondeo por no serle propicios. La Coordinación de Comunicación atribuyó el desfase a «una confusión».
Según Llergo, el coordinador de Comunicación Social del INE, Rubén Álvarez, desatendió su pedido de compartir la encuesta «con carácter de urgente». «El instituto no hizo pública la información mediante boletín de prensa o comunicación interna para todos los miembros del Consejo general. Incluso ha mantenido en una sospechosa confidencia la veracidad de los datos de la presunta encuesta al no responder nuestro oficio». El diputado exhortó al Consejo general a «apegarse al principio de máxima publicidad que rige la función electoral, empezando por Lorenzo Córdova, presidente del mismo».
La encuesta cayó como balde de agua de fría al INE y a los organismos civiles y privados contrarios a la reforma, pues esperaban que el apoyo de la población a su causa fuera mayoritario y rotundo. Sin embargo, la iniciativa obtuvo respaldo en los temas medulares. El 96% coincide en que el financiamiento a los partidos es excesivo y debe limitarse. (Este año recibirán 5 mil 821 mil millones). El 78% aprueba que los consejeros del INE y los magistrados del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación sean elegidos por los ciudadanos. (Actualmente los nombra el Congreso y el Senado con base en cuotas partidistas. El 55% está de acuerdo en reducir el presupuesto del INE.
La percepción ciudadana sobre el gasto del organismo se asocia con los altos salarios y, en menor medida, con otros conceptos (asesorías y prestaciones a la plantilla laboral). El 52% acepta que el INE sea sustituido por el Instituto Nacional de Elecciones y Consultas (INEC). La encuesta la aplicaron tres empresas privadas por vía telefónica a una muestra representativa mayor de 18 años. El sondeo «es importante porque se trata del primero elaborado por la misma institución que López Obrador y su partido, Morena, buscan refundar», escribe Zedryk Raziel (El País, 01.11.22). Una indagación previa de El Financiero, publicada en mayo, coincide con los resultados de la encuesta del INE, observa el periodista. En el polo opuesto sitúa a la de Reforma —antagonista del presidente López Obrador— según la cual el 13% de la población apoya que «desaparezca» el INE.
El presidente López Obrador declaró la víspera al respecto: «Es una reforma electoral para que haya transparencia, no es desaparecer el órgano encargado de organizar las elecciones. Eso no va a desaparecer, ni tampoco el tribunal encargado de calificar las elecciones. Lo que no queremos es que continúe este sistema corrupto, anditemocrático, que está en poder de los conservadores, porque son capaces, y no hablo al tanteo, de hacer fraude hacia adelante, como ya lo han hecho. (…) son capaces (…), ya lo hicieron no una vez, varias veces». Conviene ver la otra cara de la moneda para formar un juicio razonado sobre un tema crucial para la democracia.
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