Para Federico.
Inútil decir que no sé nada de futbol. Siempre me he sentido excluida de ese mundo que puede despertar tantas pasiones. Sin embargo, estoy consciente de lo importante que es especialmente cada cuatro años cuando se organizan los campeonatos mundiales. En estos momentos todo el planeta Tierra está volcado en la Copa Mundial Qatar 2022, el futbol es el único deporte de equipo que puede considerarse verdaderamente mundial. Es decir, se juega en los cinco continentes sin importar el idioma, ni la religión ni las costumbres: basta un espacio de tamaño suficiente, dos porterías y un balón de cualquier material.
Gracias a los ingleses, quienes no solo inventaron el juego, sino que lo llevaron, siendo una potencia mundial, a casi todos los confines del globo, el “football” (en inglés), el “calcio” (en italiano), el “fussball” (en alemán), el “futebol” (en portugués) y el “balompié” (en castellano), este deporte solía ser un “gentlemen’s game”. Hoy por hoy, desafortunadamente, este “juego de caballeros”, que excluía a los que supuestamente no lo eran, ya no lo es tanto porque ahora lo que importa es el cochino dinero. Lo que vale un equipo de futbol se cuenta en millones de dólares, como el Manchester United, el Paris Saint-Germain (el más caro de todos) o el Real Madrid. (Leo Messi, de la Selección Argentina que vale 50 millones de euros, ahora ya fue superado por Kylian Mbappé de la Selección Francesa, ahora está valuado en 180 millones de euros).
Sin embargo, el torneo del deporte en cuestión, llamado “Campeonato Mundial”, enfrenta equipos compuestos por jugadores nacionales, lo que también es un decir, ya que muchos de ellos no nacieron propiamente en el país en el que fueron adscritos. Por ejemplo, la Selección de Marruecos está compuesta por varios jugadores extranjeros nacionalizados, es la Selección más extranjera de todas. Catorce de los 26 convocados no nacieron en el país.
Los que saben y los que no sabemos, decimos que la Selección Mexicana, el Tri, ha estado siempre plagada de problemas de toda índole, más ahora que nunca, en vísperas como siempre de su aparición en los mundiales: cambios de jugadores, cambio de entrenador, protestas, lesiones y algunas veces mal ambiente interno. En este Mundial, el grupo en el que se encuentra la Selección Mexicana no es precisamente una perita en dulce. Arabia Saudita es el más fácil de vencer, pero lo que es Polonia y sobre todo Argentina, se ve muuuuuuuuy difícil. En lo personal, por los que más sufro es por los aficionados mexicanos que se endeudaron, que vendieron su coche, que se pelearon con su esposa porque no alcanzaba el dinero para dos boletos de avión y por los que fueron transados con entradas falsas. Los aficionados mexicanos son muy fieles, muy entusiastas, pero sobre todo muy ingenuos. Siempre nos hacemos ilusiones; siempre creemos que este es el bueno, desde el Presidente hasta el equipo, y siempre pensamos que esta es la mejor selección del mundo. Estamos perdidos.
Por otro lado, este ejercicio de libertad y patrioterismo es un aire que refresca un poco nuestro panorama, nos hace olvidar nuestra cotidianidad y las mañaneras. Como bien dice un verdadero conocedor de los recovecos de este deporte, Juan Villoro: “En México, los aficionados hacemos más esfuerzo que los jugadores. La alegría, la algarabía que hay en las tribunas es extraordinaria; pase lo que pase, el futbol es un pretexto para lo que siempre quiere la afición mexicana, que es el extraordinario milagro de estar juntos. Esta congregación de las almas, de los espíritus, se justifica en sí misma, pase lo que pase con el marcador. Es una afición que sigue apoyando a un equipo que le queda a deber”. (Reforma).
Hay que decir que las mujeres cada vez tienen más presencia en el futbol de diferentes maneras: como jugadoras, como cronistas, como árbitros, como analistas, como entrenadoras y como espectadores de algo que, hace unos años, les era no solamente desconocido, sino también vedado. Hace unos días, el equipo Tigres de la Universidad Autónoma de Nuevo León ganó el campeonato de la Liga MX Femenil, que es la principal liga de futbol profesional para mujeres en México. Hace dos días un amigo me llamó muy preocupado porque no encontraba guantes para su hija, quien es portera de un equipo amateur de su escuela. Me dijo que estaban agotados, porque ahora las niñas ya participan activamente en este deporte universal.
Adri, mi nieta la más pequeña de todas, está muy orgullosa de que ya tiene prácticamente todas las estampitas del álbum de futbol Panini. Nada más le faltan la de Messi, la de Neymar y la del portero mexicano, Memo Ochoa.
¡Viva el futbol!
Ático
Los mexicanos, fieles y entusiastas, nos hacemos ilusiones; siempre pensamos que esta es la mejor selección del mundo.
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