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Por
Paola A. Praga
Publicado el martes, 22 de julio del 2008 a las 17:11
Saltillo, Coah.- Con una receta, un sombrero o una botella de plástico en la mano, al menos 20 indigentes piden “una caridad” en el primer cuadro de la ciudad.
A lo largo de las calles del Centro Histórico, entre otras Juan Aldama, Miguel Hidalgo, Victoria, Juárez y General Cepeda, estos personajes deambulan a cualquier hora del día.
Algunos padecen de sus facultades mentales y viven en la miseria. Muchos son conocidos ya por sus actos o por las calles por las que transitan. Otros tienen un hogar dónde vivir, pero en soledad, y de igual manera son de escasos recursos, por lo que se dedican a pedir ayuda económica.
Las personas que se trasladan de un lugar a otro sin la mínima higiene, y ajenas al tiempo y a la realidad, son mal vistas por la mayoría de la gente que se concentra en el centro de la ciudad. Para muchos el temor es grande al tenerlos cerca, pues algunos reaccionan agresivos.
Debido a las enfermedades mentales y a la gran necesidad de sobrevivir que padecen, los indigentes reaccionan con cierta rebeldía y se comportan de maneras extraordinarias. Tal es el caso de una mujer, quien tiene su “hogar” en una banca del callejón San Esteban y grita palabras altisonantes al que pase cerca de ella.
O el joven que duerme en las esquinas de la Plaza de Armas y persigue a las personas, incluso sin pedir una moneda, hasta que se logra distraer con las palomas.
“Yo nomás pido para poder comer”, dice un señor de baja estatura que camina con zapatos rotos y asegura llamarse Luis. No sabe dónde vive ni cuántos años tiene.
Según el INEGI, en México a principios del 2008 la población de indigentes aumentó en un 30 por ciento, y en Coahuila se elevó en un 25 por ciento, sobre todo en los municipios de Torreón, Piedras Negras y Saltillo.
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