El escritor y humanista ruso, Isaac Asimov, que falleció hace ya 31 años, advertía, con claridad y contundencia que, y cito: “nos acostumbramos a la violencia, y esto no es bueno para nuestra sociedad. Una población insensible es una población peligrosa”.
Y pues sí, los mexicanos somos peligrosos; nos acostumbramos a la violencia y nos volvimos insensibles, en mayor o menor medida, a la barbarie que cada día toca a más y más ciudadanos.
Vivimos pues en un contexto inseguro, violento, en los hogares, en las calles, en las carreteras, en los centros laborales. Hay amplias zonas de la geografía nacional literalmente en manos de la delincuencia organizada y los asaltos, violaciones y homicidios salpican nuestra cotidianidad.
Somos un país que parece decidido a sumergirse, hasta el cuello, en la barbarie, en el que, además, domina un discurso público polarizante, agresivo, de permanente división y confrontación.
Qué maravilloso se escuchaba eso de que la gran prioridad de la actual Administración sería pacificar y reconciliar al país, pero hoy, más de 4 cuatro años después, parece que navegamos en sentido contrario.
Sí, hay que tenerlo muy presente, el contexto es hostil, de riesgo, simplemente porque somos, como sociedad, peligrosos, cada vez más tolerantes e insensibles a la violencia que nos rodea.
Como ciudadanos poco podemos hacer, salvo estar muy conscientes, siempre, de lo que somos y en dónde estamos, del contexto, para protegernos en la medida de lo posible y ojalá las autoridades actuales, y las que vengan, retomen eso de que la prioridad es pacificar y reconciliar al país y ahora sí hagan algo al respecto.
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