Coahuila
Hace 3 años
Volveré con las lunas
de enero,
cuando el pueblo
se viste de gris:
y otra vez me dará
tu bracero
buñuelos melados y
bollos de anís.
Poeta, diplomático y político Otilio González Morales tuvo una vida temprana. Nació en Saltillo en 1894 y murió el 3 de octubre de 1927, fusilado junto al general Francisco Serrano, y otros correligionarios, por órdenes del otro aspirante presidencial el sanguinario Álvaro Obregón, a quien le faltaba un brazo, pero le sobraba maldad.
Después de Manuel Acuña, Otilio González es el poeta más valioso de Coahuila. Es posible hacer una comparación de la obra del uno y del otro.
Su temática, su poesía, su formación es muy diferente. La poesía de Acuña es pesimista, descreída, propia del pensamiento romántico que le tocó vivir. La de Otilio González en cambio tiene ternura y sentimientos elevados que obligan a simpatizar con temas de sencillez hogareña e íntima, como aquel poema Mamá, Mamacita, donde hace mención de Saltillo, su ciudad nativa, con la esperanza de volver al hogar durante las vacaciones de invierno a pasar la Navidad con su familia, con doña María de Jesús, con sus hermanos Gudelia y Héctor después de radicar en la Ciudad de México.
Mamá, mamacita,
ya soy hombre,
pero busco tu amor
como un niño,
cuando sufro pronuncio
tu nombre,
¡qué dulce y qué bueno,
mamá, tu cariño!
Definitivamente no llegué a conocer a Otilio González, pero sí a su mamá y a sus hermanos que habitaron en la casa de Hidalgo 789, unos metros al sur de Práxedis Peña en la parte baja del barrio del Ojo de Agua. A la muerte de doña María de Jesús, Gudelia y Héctor emigraron para siempre a la Ciudad de México.
Aquella casita, la describe el poeta y maestro saltillense Federico González Náñez, como una “tacita de plata” con una sola ventana hacia la calle, situada en la parte superior izquierda del muro en un segundo piso accidentado, a donde se accedía por unas gradas, pues estaba situada en el nivel de una loma en la que se montó el hogar de los González Morales, como muchas otras viviendas del barrio.
El gobernador Ricardo Ainslie honró la memoria de Otilio González, al publicar el libro Estampas Bíblicas con motivo del vigésimo aniversario de su asesinato. La edición fue dirigida y cuidada por su hermano Héc-tor, libro dedicado al poeta Felipe Sánchez de la Fuente por la estimación que le tenía el malogrado González Morales y firmada por su hermano Héctor.
Su muerte
El cruel y despiadado Obregón alteró la orden del presidente Calles de detener a Serrano y a 13 de sus seguidores, incluyendo a Otilio González, por una supuesta sublevación (rebelión de un grupo numeroso de personas que pueden ser tanto civiles como militares contra la autoridad), que habían celebrado una reunión en Cuernavaca por el cumpleaños del aspirante presidencial.
La orden de Calles al general Claudio Fox, era: “Sírvase presentar al general Serrano y acompañantes ante esta representación”, y Obregón agregó: “Muertos”.
Fue en el paraje conocido como Huitzilac, entre la Ciudad de México y Cuernavaca, donde fueron pasados por las armas, atados por la espalda con alambres de púas.
Otilio González Morales es el personaje central de la obra de Martín Luis Guzmán, La Sombra del Caudillo, que representa en un ambiente de fantasía histórica al “Askaná González”, en esa extraordinaria novela de la Revolución Mexicana.
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