Cd. De México

Publicado el domingo, 9 de abril del 2023 a las 11:16
Ciudad de México.- Ante la última clausura de un bar en Zona Rosa por múltiples denuncias por agresiones, integrantes de la comunidad LGBT+ señalaron que cada vez se sienten menos seguros en estos establecimientos, por lo que ahora buscan alternativas en otras zonas de la Ciudad o salir más temprano.
“ Venimos a bares por acá desde hace mucho tiempo, al principio eran espacios donde uno se podía expresar libremente y bailar con tu pareja sin prejuicios o sin correr peligro, pero ahora las agresiones vienen desde adentro y ya no sabes en quien confiar”, lamentó Joel Lerna, un joven de 25 años.
Joel detalló que Zona Rosa fue en su momento un lugar de encuentro para él y sus amigos, todos pertenecientes a la comunidad LGBT+, para reunirse, bailar y vivir su expresión e identidad de género de manera libre.
“ Creamos una comunidad, sabíamos que podíamos ir a cualquier antro o restaurante y estar tranquilos, que siempre había gente alrededor como nosotros que nos apoyaba y que no nos miraba con miedo, la discriminación siempre existió, pero aquí era una pequeña burbuja de tranquilidad”, aseguró.
Mariana Aguilar, una mujer trans de 38 años, coincidió en que los bares han perdido ese “ambiente de inclusión” por abrirle paso a más clientes o explotar lo comercial del área.
“ Antes éramos sólo nosotros los que frecuentamos estos bares, la seguridad y el ambiente de tolerancia lo creamos nosotras al apropiarnos de estos espacios (…) ante el rechazo y el hostigamiento que sufríamos en todos los demás lugares”, resaltó.
“ No quedó de otra que crear los nuestros, pero ahora ya está de moda, la gente sólo viene esperando un espectáculo”.
La semana pasada, un grupo de mujeres trans y personas no binarias denunciaron en redes sociales el acoso y violencia que vivieron por parte del personal del bar Cabaretito, lo que resultó en su clausura por parte de autoridades de la Alcaldía Cuauhtémoc.
Sin embargo, no es la primera vez que se presentan este tipo de denuncias en establecimientos de esta zona, sobre todo, relacionadas con el narcomenudeo y la violencia de género.
“ En estos bares se sentía un ambiente de respeto, podíamos bailar sin el miedo de ser acosadas y pedir bebidas sin cuidar que alguien le pulsera algo”, apuntó Jessica Flores, de 30 años, quien ahora procura salir temprano de los bares.
“ Ahora, ya son como cualquier otro bar de la Ciudad, en donde te tienes que cuidar de hasta los meseros”.
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