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Coahuila

El otro debate (o el ejercicio de relaciones públicas para Sociales que puso en jaque al IEC)

Por Luis Carlos Plata

Hace 3 años

Al grano: no se trató de otro debate más organizado por el árbitro electoral de Coahuila, sino un ejercicio de relaciones públicas para el suplemento Sociales de los domingos, ubicado en el calendario entre los dos encuentros oficiales entre los cuatro candidatos a la Gubernatura.

Pese a ello, la categoría y clase demostrada en el evento de ayer simbolizó una cachetada con guante blanco para el Instituto Electoral de Coahuila, quien en la comparativa se presenta como el gran perdedor de la semana y exhibió no estar a la altura de las circunstancias. Por lo menos en lo que a participación ciudadana se refiere.

En Saltillo vimos el típico foro que hace honores al tópico: ‘más que una pregunta, yo tengo un comentario’ (aquello que ocurre cuando alguien durante una conferencia pretende lucirse frente al protagonista y los asistentes, más que cuestionar algo). Así comerciantes, reconocidos con el mote “empresarios” para diferenciarse de la generalidad, y representantes de cosas en el imaginario colectivo, agrupados en lo que se autodenomina “sociedad civil”, se presentaron a los aspirantes a Gobernador y no al revés, como sería lo lógico, con el afán de ser ellos los protagonistas del suceso.

Sin embargo funcionó. Valiéndose de las circunstancias (candidatos pidiendo el voto y diciendo que sí a todo durante 60 días de campaña para complacer a hipotéticos auditorios) forzaron un encuentro con los contendientes llevándolos a su terreno -o lo que piensan es suyo- para ser escuchados por estos pero en un ambiente VIP con salas lounge. Sin aglomeraciones ni acarreos. Con moderación ahora sí, a diferencia del domingo pasado.

De tal forma los impulsores del debate y sus invitados como público selecto se apartaron del resto de la comunidad para denotar su importancia en ella. En un ambiente de exclusividad aspiran a convertirse entonces en una escala ineludible que deben visitar los interesados si acaso desean llegar al destino final: Palacio de Gobierno.

No obstante resultó un éxito. Su participación en el proceso electoral se cuece aparte porque se consideran a sí mismos ‘ciudadanos’ (ese concepto moderno, menos demagógico, más preciso, ajeno al cariz difuso y manipulador que supone la palabra ‘pueblo’).

En ese contexto y con dichos antecedentes difícilmente lucirían los candidatos que representan a la presunta izquierda en el espectro ideológico, en este caso PT y Morena, afectos a las falacias y sesgos cognitivos como propaganda para llamar la atención. Disruptivos a fin de tomar el poder, aunque luego no sepan para qué y por consecuencia generen caos. Por el contrario, quienes hablan el mismo idioma de los organizadores, y comparten sus creencias y símbolos, se desenvuelven como pez en el agua. En específico las alianzas PRI-PAN-PRD, y UDC-Partido Verde.

 

Cortita y al pie

Y así sucedió. Una vez más Lenin Pérez dejó la percepción pública de ser un político profesional, con conocimiento y dominio de los temas estatales. Manolo Jiménez de nueva cuenta fue blanco de ataques personales, como era de esperarse, pues la estrategia de cualquier debate indica que se debe acometer al puntero en la preferencia electoral. Armando Guadiana, ya sin la displicencia que mostró en el evento del IEC, donde había lucido descompuesto, se reivindicó dejando de lado la guasa y esforzándose por convencer a los espectadores. Y finalmente Sóstenes Berdeja, como siempre, desempeñó el papel de opositor incisivo, aunque con datos inexactos, sin rigor y que aparentan ser de oídas, los cuales no resisten una verificación superficial en la mayoría de los casos.

 

La última y nos vamos

En un formato claro y convincente, dinámico y efectivo, equitativo, con ideas y disciplina, “sociedad civil” y “empresarios” pusieron el ejemplo de cómo sí se puede, a diferencia del fiasco que resultó el ejercicio del Instituto Electoral de Coahuila.

Finalmente alguno podría decir: y qué importa de quién fue la iniciativa cuando el resultado final fue un producto gratis para contrastar candidatos que por otros medios no se hubiese logrado.

Sin embargo en un debate todo se puede debatir; desde la participación desaseada de los moderadores foráneos en el primer ejercicio, como se hizo aquí el martes, hasta las causas que dieron origen al evento que vimos ayer. ¿O no le parece?

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