En las últimas semanas venimos escuchando a los candidatos hablar sobre muchas cosas y temas, con el riesgo de perdernos en un océano interminable de argumentos y palabras que son, en muchas de las ocasiones, no solamente diferentes, sino claramente contrarias.
¿Cuál es la mejor opción? Seguro habrá muchas opiniones, pero hoy voy a compartirle un par de consejos que de seguro nos pueden ayudar.
En la democracia, el debate de las ideas nos permite conocer la visión de estado que cada candidato tiene, qué es lo que desde su perspectiva se debe hacer para poder alcanzar el fin jurídico del Estado: conseguir el bien público temporal; pero también nos permite conocer qué es aquello de lo que abunda en su interior, aquellos pensamientos que dominan su mente y su corazón, porque cada palabra revela lo que cada uno piensa, siente, cree y es; Por ejemplo, hoy sabemos que uno de los aspirantes ha manifestado estar a favor del aborto, esa postura a los creyentes nos deja muy en claro el menosprecio que el aspirante tiene al derecho de un niño(a) a nacer y vivir, y esa información nos lleva a rechazar definitivamente ese proyecto, porque los cristianos por naturaleza humana y mandato divino somos personas pro-vida y no podemos violentar el mandamiento celestial que nos ordena: No matará
Otro de los aspirantes ha compartido sus muchas ocurrencias que causan risas y reflejan su sentido del humor, tal vez amenizaría muy bien una reunión de amigos, pero de ahí a depositar en él la responsabilidad de dictar las políticas públicas que van a impactar la vida de las familias cuando menos por los siguientes seis años en temas tan delicados como la seguridad, las finanzas, la salud, la educación, etc., ésa es otra cosa muy diferente.
Los otros dos aspirantes hasta hoy han presentado propuestas claras sobre diferentes áreas de Gobierno, proyectos específicos, datos estadísticos, incluso compartieron sus experiencias como alcaldes que fueron de sus municipios, la manera en la que enfrentaron las problemáticas y los resultados alcanzados, que para todos pueden ser verificables.
Para este tiempo necesitamos estar muy atentos a las palabras empleadas por los candidatos, porque escrito está también: “El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca.” Lucas 6, 45.
Que Dios bendiga a todas las familias de Saltillo, de Coahuila y de México.
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