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Coahuila

Las muertas que no se cuentan

Por Lizbeth Ogazón Nava

Hace 3 años

“Los hombres temen que las mujeres se rían de ellos. Las mujeres temen que los hombres las asesinen“

  1. E. Atwood.

Tengo rabia, una rabia de esas consecuentes porque viene de la impotencia y del dolor; por cierto, uno mucho menor al que sienten las madres, las hijas o las hermanas de las mujeres asesinadas. Por ellas, aunque se me nublen las letras por el llanto contenido y se me dificulte la respiración por la garganta contraída que ahoga un grito el de indignación, mis manos escriben por cada una de nuestras muertas. Son nuestras como nuestro es el miedo de saber que adonde quiera que vayamos no esta segura ninguna de nosotras. Cada año aumenta la cifra de mujeres y niñas asesinadas en su casa a manos de un hombre con quien tenían un trato familiar o íntimo.

Estaremos atentas a la investigación de las recién muertas en Ramos Arizpe; sin embargo, callamos cada uno de sus pasos para evitar así ser el pretexto de la impunidad del perpetrador.

Coahuila tiene el deshonroso sexto lugar nacional en violencia feminicida y a estos resultados puede agregarse la cifra negra que tiene como fuente bien por un lado el temor fundado de las víctimas de ser represaliadas por el perpetrador, bien por las negligentes autoridades facultadas para investigar, y por otro lado la ausencia de mecanismos certeros para la generación de información pública, de datos públicos que permitan decir de manera aproximada cuántos feminicidios se cometen y por tanto, cuántos jamás se llegarán a conocer.

Los feminicidios son la última escala del violentómetro, son la violencia que lleva a la muerte, al asesinato de una mujer por el hecho de ser mujer.

Diana Russell proponía este tipo específico para visibilizar “la discriminación, opresión desigualdad y violencia sistemática contra la mujer que culmina en muerte.”

En casi todos los casos se debe a condiciones estructurales que normalizan la violencia que van escalando con el silencio cómplice de la sociedad y del Estado.

Un tipo penal específico no ha sido suficiente para detener el crecimiento y la razón de género pierde sentido si sólo es para aumentar la pena de manera calificada.

En marzo del año pasado presente, con apoyo del Congreso del Estado, presenté una iniciativa ante el Congreso de la Unión para dotar a las mujeres víctimas de agresiones de mecanismos de respuesta inmediata que serían atendidos por fuerzas de tarea con perspectiva de género en cuadrantes determinados para que la reacción fuese inmediata.

Es claro que las respuestas que actualmente plantea el Estado son insuficientes, esperamos, como seguimos esperando en otros temas que la propuesta que presentamos cuente para discusión, debate y en su caso aprobación.

Mientras tanto seguiremos contando no sólo aquellas cifras frías e impersonales sino la historia personal de la cada una de nuestras muertas, con sus miedos, pero también con su memoria.

 

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