Norma Piña es la persona más valiente y digna de México.
Hasta antes del 5 de febrero de este año muy pocos mexicanos sabíamos realmente quien es la doctora en Derecho Norma Lucía Piña Hernández, nacida en la Ciudad de México el 29 de julio de 1960. Algunos, no muchos lamentablemente, nos dimos cuenta que fue elegida presidenta de la Suprema Corte de Justicia de la Nación el 2 de enero del 2023, siendo la primera mujer que ocupa este cargo. El hecho tomó gran relevancia debido al escándalo que suscitó que Yasmín Esquivel Mossa, ministra de la Suprema Corte, y a quien López Obrador pretendía imponer como presidenta de esta Institución, hubiera plagiado su tesis para obtener el titulo de Licenciada en Derecho por la Universidad Nacional Autónoma de México. Este hecho arruinó su candidatura y permitió que después de varias rondas de votaciones fuera electa la mencionada ministra Norma Piña como presidenta de la Suprema Corte de Justicia de México. Pero lo que conmocionó al país entero, o por lo menos a los que nos interesamos por lo que está sucediendo en el caótico escenario de la política Nacional, fue lo que acontecío el pasado 5 de febrero del presente año en la ceremonia conmemorativa del 106 aniversario de la promulgación de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. En este evento la ciudadana Norma Piña permaneció sentada y no se puso de pie y aplaudió efusivamente la entrada del ciudadano Manuel Andrés López Obrador (verdadero nombre del ejecutivo federal y cuyas iniciales paradójicamente son MALO) como hicieron todos los lambiscones ahí presentes. Sin embargo, la presidenta de la SCJN sí se puso de pie cuando, como lo señala el protocolo, se le rindieron honores a la Bandera Nacional y al Presidente. Además de manifestar su independencia y dignidad como persona, y representante de uno de los 3 poderes, en los que de acuerdo a la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, se divide el Poder de la Federación, –en su caso el Judicial–, Norma Piña ya había sido victima del autoritarismo de Manuel Andrés al no otorgarle en la ceremonia el lugar que le correspondía, al lado del presidente, y ser relegada, junto con Santiago Creel, presidente de la Cámara de Diputados, a los lugares mas alejados del centro del presídium, en resumen, quien rompió para variar las normas y el protocolo, fue quien debía respetarlas antes y mas que nadie en la Republica, el Presidente. Norma Piña no se amedrentó ante este oprobioso desaire, y como una pundonorosa dama regresó la ofensa con cachetada con guante blanco, simplemente no mostrándose servil ante su victimario, y permanecer impávida, quieta en su degradatorio lugar asignado. Este significativo acto despertó mi admiración por la ciudadana Norma Piña, y me hizo abrigar esperanzas, de que el Poder Judicial que ella empezaba a presidir, por fin se mostrara independiente ante el acaparante y avasallador Poder Ejecutivo. Mis esperanzas resultaron ciertas y contundentemente ha sido solo Norma Piña y otros 7 ministros dirigidos y empoderados por ella, quienes han contenido los dictatoriales deseos de poder total del aspiracionista a Monarca Manuel Andrés. Desde ese 5 de febrero Norma Piña es mi Heroína, y ahora lo es aun más por algo que sucedió hace unos días y que ha levantado absurdas polémicas, rasgaduras de vestimentas y lloriqueos de cobardes indignos de sus puestos. El tristemente célebre presidente de la Cámara de Senadores, Alejandro Armenta Mier, manifestó ante los medios de difusión que había recibido amenazas y mensajes intimidantes por WhatsApp de parte de la ministra Norma Piña, y casi casi expresó que temía por su vida debido a los terroríficos textos enviados por la justicia organizada. Al principio, como muchos otros creyentes de nuestra admirada Norma, dudé que ella fuera capaz de haber hecho algo así, pero cuando salieron a la luz los “intimidantes y amenazadores” textos por los que Armenta tanto temía, y que se circunscribían a preguntarle a nombre estrictamente personal al quejoso, si era capaz de ver a sus hijos a los ojos, y la filosófica y realista sentencia de que la vida nos juzgará por nuestro hechos, añadiendo que podría hacer publica la conversación, me di cuenta que si provenían estos mensajes de esta moralmente valiente mujer y funcionaria orgullosamente mexicana, y este acto me hace admirarla y patrióticamente amarla mas que antes, porque lo que Norma Piña le preguntó al ciudadano Armenta, es lo que debían contestar Manuel Andrés, todo el Gabinete, y en general todos aquellos perpetradores de la facciosa 4T.
Si son capaces de ver a sus hijos a los ojos, tristemente para ellos, es que ya les enseñaron a ser como ellos, como sucede con los hijos de Manuel Andrés.
Pd: Definiciones de Heroína.
Persona que realiza una acción abnegada en beneficio de una causa noble. Ilustre y famosa por sus hazañas o virtudes. En un poema o relato, personaje destacado que actúa de una manera valerosa y arriesgada. Persona a la que alguien convierte en objeto de su especial admiración.
Protagonista de una obra de ficción. (cada día en nuestro México pasa algo que parece de una obra de terrible realismo mágico pesimista y absurdo).
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